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Miércoles, 13 de Abril de 2011

El Congreso insta al Gobierno a reforzar la seguridad de las centrales

El PSOE logra el aval de la izquierda minoritaria para cerrar Garoña en 2013. PP y CiU defienden el funcionamiento de la planta burgalesa

MIGUEL ÁNGEL MARFULL ·13/04/2011 - 01:00h

Hugo Morán, portavoz socialista de Medio Ambiente, a la izquierda del portavoz de CiU, Jordi Jané. MARTA JARA

"Energía segura y limpia, sí gracias", proclamó ayer el PSOE en el Congreso en su adaptación a la era pos-Fukushima del lema antinuclear por excelencia. "La apuesta del PP sigue siendo la energía nuclear", contrapuso el portavoz socialista de Medio Ambiente, Hugo Morán, tras conseguir el apoyo para una iniciativa que refuerza la intención adelantada a raíz del accidente de Japón de auditar la seguridad de las instalaciones que operan en España, adecuar la normativa a las lecciones que se extraigan de la crisis desencadenada hace un mes y cerrar la planta de Garoña una vez cumplido su ciclo de vida útil.

La clausura de esta central, acordada por el Gobierno para julio de 2013, fue el elemento de fricción que justificó los reparos del PP y CiU, que se abstuvieron. La propuesta concitó el apoyo de PNV, CC y el aval de ERC, IU, ICV y BNG, tras una trabajosa negociación del texto.

"Con Fukushima ha llegado el fin de la era nuclear", proclama ICV

"Sería razonable pensar que un niño que nazca en 2011 podría cumplir la mayoría de edad en un país libre de centrales nucleares", hizo votos Morán en su justificación de la iniciativa, convirtiendo este momento en el "punto de partida" del "camino hacia un modelo energético limpio, seguro y económicamente viable" abierto tras la crisis de Fukushima.

PP: "Demagogia energética"

La iniciativa socialista, que buscaba también forzar al PP a retratar su apuesta nuclear, cosechó descreimiento, pero no un rechazo integral por parte de los conservadores. Con habilidad parlamentaria, su secretario de Economía, Álvaro Nadal, sorteó cualquier intento de emboscada.

"La apuesta del PP sigue siendo la energía atómica", sostiene el PSOE

Asegurando compartir el mandato de la Cámara para reforzar la seguridad de las instalaciones nucleares, Nadal reafirmó la negativa de su partido a la clausura de Garoña acordada por el Ejecutivo y criticó que "la demagogia energética ha costado muy cara" al país. Esta oposición sostuvo finalmente su voto crítico ya que, al tratarse de una propuesta transaccionada negociada su redacción entre varios partidos alterando el texto original, no podía votarse más que en su integridad, no punto por punto. Y el PP apostó por la abstención.

Una actitud similar mostró CiU. "De acuerdo con el marco global de la propuesta", las alusiones a la planta burgalesa incluidas en la iniciativa sembraron también las reservas del Grupo Catalán. "Hoy no tocaba", lamentó su portavoz, Jordi Jané. El PNV se unió a la proposición, a pesar de reprocharle un "carácter electoral", igual que Coalición Canaria, que pidió al Gobierno "el máximo celo en la prevención de riesgos". UPyD, también del Grupo Mixto, justificó en su rechazo a reafirmar la clausura de Garoña sus reservas ante la propuesta.

Garoña, como Fukushima

"La apuesta del PP sigue siendo la energía nuclear", afirma el PSOE

Las críticas de fondo llegaron por la izquierda del PSOE que, sin embargo, otorgó su aval cualitativo al texto consensuado con sus aportaciones. Veterana en la batalla antinuclear, la diputada ecosocialista Núria Buenaventura consideró la iniciativa "insuficiente" aunque "no errónea".

La portavoz de ICV defendió un modelo energético "eficiente, inteligente y cien por cien renovable" y advirtió de que "la falta de respuesta" que se lamenta ahora en Japón "se puede dar en Garoña o Cofrentes", dos plantas españolas "muy similares" a la central siniestrada. "A partir de Fukushima, el fin de la era nuclear ha llegado", proclamó Buenaventura. "No es limpia, no es barata, no es ilimitada y no es segura; son malos tiempos para los apologetas de la energía nuclear", señaló el portavoz de ERC, Joan Ridao.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Luis Gámir, advirtió en Valencia de que el incremento de la seguridad en las centrales "va a llevar mucho tiempo" porque "es muy difícil". Añadió que el CSN desconoce todavía el tipo de pruebas de seguridad a las que deberá someter a las centrales, entre ellas a la de Cofrentes.