Martes, 12 de Abril de 2011

Radiación acumulada en planta Japón genera temores sanitarios

Reuters ·12/04/2011 - 15:42h

Por Tan Ee Lyn

La fuga en la planta nuclear de Fukushima afectada por el terremoto y tsunami sucedido en Japón el mes pasado derramó hasta el momento cerca de un décimo de la cantidad de radiación emitida en el desastre de Chernóbil, mostraron datos el martes.

Esto está llevando a algunos expertos a advertir sobre posibles riesgos graves para la salud en el largo plazo.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón (NISA) y la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón estimaron los niveles de radiación acumulados en entre 370.000 y 630.000 terabecquerelios.

Usando un valor medio de 500.000 terabecquerelios, eso equivaldría a casi el 10 por ciento de la radiación total de 5,2 millones de terabecquerelios emitidos en Chernóbil. La estadística de Chernóbil fue brindada por agencias japonesas.

"Si ésa es la radiación total hasta el momento desde el primer derrame, la cantidad es muy grave. Es indudablemente muy malo. Eso está cerca de un décimo de la radiación de Chernóbil en un mes", dijo Lam Ching-wan, patólogo químico de la Universidad de Hong Kong y miembro del Consejo Estadounidense de Toxicología.

"Esto significa que hay daño para el suelo, el ecosistema, el agua, los alimentos y las personas. Las personas reciben esta radiación. No se puede escapar de ella con sólo cerrar la ventana", añadió.

Mientras Japón amplía el área de evacuación más allá de los 20 kilómetros iniciales de la zona de exclusión e insta a los niños, las mujeres embarazadas y los pacientes hospitalizados a mantenerse fuera de las regiones a 20 o 30 kilómetros del complejo nuclear, Lam dijo que teme que la filtración de radiación aun esté lejos de ser controlada.

"La amenaza radiactiva está allí y debe haber un control de la radiación a nivel nacional con fines sanitarios (...) deben decidir si tendría que haber controles preventivos regulares contra el cáncer", indicó Lam.

PEDIDOS DE CONTROL MEDICO A LARGO PLAZO

Los expertos están más preocupados por tres sustancias radiactivas: el iodo-131, el cesio-134 y el cesio-137, las cuales pueden causar varios tipos de cáncer años más adelante.

Según estudios realizados a sobrevivientes de accidentes en plantas nucleares en el pasado, así como también de las bombas atómicas arrojadas en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, la relación entre la exposición a iodo radiactivo y el cáncer de tiroides es la más concluyente.

Aunque la radiactividad en el iodo-131 se desintegra completamente en 80 días, puede hallar camino rápidamente en las personas a través del aire y de la leche y las verduras, acumulándose velozmente en la glándula tiroides, donde puede provocar daño en el ADN y eleva el riesgo de cáncer, particularmente en los niños pequeños.

Los expertos pidieron vigilancia a largo plazo de la salud de los sobrevivientes que habitan cerca de la planta de Fukushima, así como de los cientos de trabajadores de la central nuclear que están luchando por controlar la situación.

"Se necesitan varios metros de concreto para protegerse de la radiación (...) Ni siquiera los delantales de plomo van a ayudar", dijo Stephen Law, jefe de servicio de oncología clínica del Hospital Queen Elizabeth en Hong Kong.

El médico señaló que sea cual sea el material protector que usen los trabajadores de la planta nuclear, no los protegerá por completo.

Lam indicó que el control regular del cáncer sería importante para las personas que viven cerca de la planta nuclear.

"El cáncer de tiroides es tratable y la detección temprana aumenta las tasas de curación. Sin monitoreo, uno pierde la ventana de oportunidad de oro que brinda el tratamiento temprano", indicó Lam.