Domingo, 10 de Abril de 2011

Bailes de tacón y cintura

Dos lujos maravillosos de Diego Costa y Reyes derrotan a una pobre y conservadora Real Sociedad

LADISLAO MOÑINO ·10/04/2011 - 21:14h

 

El tacón y la cintura. Dos recursos letales para el arte del engaño. Dos triquiñuelas derrumbaron a la atrivotada Real, que con ese plan ni contuvo, ni tuvo el balón. Esos dos gestos también desparramaron la vergüenza futbolística de Carlos Martínez. La primera se la hizo tragar Diego Costa.

El taconazo es una suerte que sorprende por inesperada, quizá por la antinaturalidad de la superficie de golpeo. El balón llegó cruzado de Agüero desde la derecha. El pase ya cumplía con la ortodoxia del contragolpe: iniciado por un costado y finalizado por el otro.

Diego Costa magnetizó la pelota con el pecho, se internó por el pico izquierdo del área y condujo hacia adentro. La maniobra arrastró ciego a Carlos Martínez, pero Diego Costa ya había visto la llegada de Filipe Luis por su espalda. Cuando el lateral de la Real quiso darse cuenta de la estafa, el brasileño ya había reventado a Bravo.

Diego Costa volvió a ser titular y cargó de razones a Quique en su decisión de relegar a Forlán. Ahora mismo es una simple cuestión de concepto.

Forlán sólo transmite egoísmo por el gol. Diego Costa difunde un sentido más colectivo a todo lo que hace. Cuando el uruguayo le relevó, parte de la grada silbó. Cuando se chupó una contra, de nuevo escuchó quejas de la grada.

Quique sentó a Forlán por segunda vez consecutiva y Costa le dió la razón

Lo de Reyes fue todo cintura. Un baile que le anunció a Carlos Martínez que se la iba a hacer, pero escondiéndole el cuándo. Y este llegó cuando el defensa se derrotó yendo al suelo.

Ahí lo castigó Reyes, que ganó la línea de fondo y centró para que marcara Mario Suárez. El regate y el pase fueron un puñetazo a la puerta de la selección que Del Bosque no le abre. Agüero también tiró de cintura a la carrera para evitar a Estrada, vencer a Bravo y cerrar la cuenta.

Los tres goles corroboraron la superioridad rojiblanca con el balón. La apuesta por Tiago, Mario Suárez y Koke le dio por momentos una fluidez desconocida en el medio. Lo del área fueron bailes de tacón y cintura.