Lunes, 14 de Enero de 2008

Guindillas en la novela romántica

Personajes femeninos más modernos y escenas de sexo más explícito marcan una nueva etapa en el género de la novela de amor // Las editoriales se han lanzado a la publicación de historias donde el pastel ahora es más picante.

PAULA CORROTO ·14/01/2008 - 22:39h

MIKEL JASO

Novela barata. Cursi y cutre. Estos son algunos de los adjetivos que han acompañado siempre a la novela romántica. Desde los tiempos de Corin Tellado y desde que los quioscos se abarrotaron de aquella colección llamada Jazmín editada por Harlequín.

Las estrambóticas portadas, el desastre de las traducciones y lo estereotipado y moralmente conservador de los argumentos -ella siempre soñando con la aparición de un príncipe azul- hicieron inevitables esos apelativos.

Sin embargo, algo está cambiando en la galaxia del género romántico. En todos los sentidos, desde el mercado editorial a los lectores, pasando por las temáticas y, cómo no, por las nuevas tecnologías.

Para comenzar, según un informe de la Federación de Gremios de Editores de España, este género es el segundo más leído después de la novela contemporánea. Así, mientras que estaúltima ocupa al 55,65% de los títulos de ficción editados al año, la novela romántica llega al 13,81%. Muyencima del género fantástico (6,57%) y de suspense (3,51%).

Explosión editorial

Estos datos los han manejado muy bien los grandes grupos editoriales, los cuales en apenas dos años han creado sus propias colecciones románticas. Es el caso de Esencia, creada por Planeta en enero de 2006 y Talismán, surgida en el seno de Grup 62 en junio de 2006. Ellas se han unido a las no menos recientes Cisne (Mondadori) y Titania (ediciones Urano).

Vergara, una de las pioneras, pertenece desde 1997 a Ediciones B. Por otra parte, Santillana ofrece sus títulos románticos en la edición de bolsillo de Punto de Lectura. Y aún continúa la clásica Harlequín con sus colecciones Jazmín, Bianca o Noches de crucero.

El desembarco de tantas editoriales en el género ha sido una de las causas de la revolución. Así, según explica a Público la editora de Cisne Bolsillo, Cristina Armiñana, "la competencia por conseguir buenas novelas ha aumentado muchísimo", lo que obliga a una mayor exigencia cualitativa por parte del editor.

En este sentido, desde Esencia, Esther Escoriza resalta que, "ahora las cubiertas se cuidan muchísimo más. Están más dignificadas y esto hace que la gente ya no tenga que forrar las tapas por vergüenza. También se pone muchísima más atención a las traducciones.

Antes, al ser consideradas un género menor, se hacían cosas más chapuceras". Para la editora de Talismán, Camila Enrich, el cambio más significativo viene dado porque "la novela romántica ya ha salido del armario".

No obstante, el anhelo de todas las editoriales es encontrar una saga como El señor de los anillos, ya que "es una historia que ha dignificado mucho al género fantástico, un tipo de literatura de evasión igual que la romántica", indica Armiñana.

Triunfo del subgénero histórico

Pero este género es complejo en sus formas, ya que en él se circunscriben varios subgéneros. Ahí está la novela sentimental, chic-lit -puesto de moda por libros al estilo El diario de Bridget Jones-, el suspense, paranormal o vampírica y regencia.

Precisamente, uno de los cambios producidos e es que el lector ha pasado de ser un ávido admirador del suspense romántico -tipo Danielle Steel- a dejarse llevar por el subgénero regencia, que es el recrea historias de amor ambientadas en el Londres de los siglos XVII al XIX.

Pero en este punto hay que matizar más. Para empezar hay un cambio trascendental y es la entrada del sexo en las historias. "Antes leías a Victoria Hold, llegaba la escena de cama y te quedabas a la expectativa porque había un beso y nada más. Ahora los encuentros amorosos son mucho más explícitos", señala Esther Escoriza.

Esto demuestra, de alguna manera, una ruptura con cierta moral rancia que lo que hacía era dictar cómo debía ser el comportamiento de la mujer: recatada, decente y siempre a la expectativa.

Como resume Cristina Armiñana, "ahora la clave de todos las historias son personajes muy bien construidos, heroínas inteligentes y diálogos chispeantes". De ahí que los personajes femeninos sean mucho más activos. En todos los sentidos.

A la hora de citar algunos nombres, las editoriales consultadas citan a autoras como Jennifer Crusie, Pamela Clare, Mary Jo Putney, Connie Brockway o la jovencísima Cecelia Ahern. Sin olvidar a las que han despuntado con el chic-lit como Cecily Von Ziegesar y su serie Gossip Girl (El tercer Nombre) o Candance Bushnell, la autora del libroMujeres de Manhattan, basado en la serie Sexo en Nueva York.

Ahora bien, lo que sigue inmutable es la tipología de pareja. Aún prima la heterosexualidad. Tampoco ha cambiado nada el fin de estas novelas, que no es otro que el puro entretenimiento. A fin de cuentas, uno sabe que no está leyendo alta literatura; también que aún le quedan residuos de caspa al género, pero, para un rato, a nadie le amargan unas palomitas.

CLAVES DE LA REVOLUCIÓN | EL BOOM DE INTERNET


EL LOBBY DE LOS FOROS

Las editoriales reconocen que los tienen muy en cuenta los foros a la hora de publicar a una autora. Son los que realmente marcan las novedades. En España hay tres webs con bastante fuerza elrinconromantico; e-romanticos   y abretelibro.com

URBANITAS Y CULTURAS

La consumidora sigue siendo mujer, pero su perfil ha cambiado mucho. Leen en inglés las novelas que se publican en EEUU, son urbanas y suelen contar con estudios superiores.

ESCRITORAS ESPAÑOLAS

Las editoriales comienzan a apostar por escritoras españolas e historias en ambientes latinos.  Adiós a los nombres anglosajones. Para 2008 suenan Ana Casanova, Esther Sanz o Rebeca Rus.