Domingo, 10 de Abril de 2011

Kaczynski alienta las teorías de conspiración

Aniversario del accidente de avión que mató al presidente polaco

PIOTR KOWALSKI ·10/04/2011 - 09:00h

AFP - Kaczynski, en el entierro de su hermano gemelo.

Polonia conmemora hoy el primer aniversario de la catástrofe aérea de Smolensk (Rusia), que provocó la muerte del presidente Lech Kaczynskiy 95 representantes del Estado, en un ambiente de confusión social y división política. Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del difunto jefe del Estado y líder del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS), está convencido de que existe una conspiración contra Polonia. Kaczynski insinúa que los servicios secretos rusos organizaron un atentado terrorista contra el avión presidencial polaco, un Tupólev 154 de fabricación soviética, y acusa al Gobierno polaco del primer ministro Donald Tusk de esconder la verdad sobre la tragedia.

La estrategia de Kaczynski, basada en "divagaciones" y "especulaciones", según diversos analistas, es demoledora contra el actual Ejecutivo de centroderecha. Salvando las distancias, recuerda las teorías conspiratorias que algunos sectores de la derecha política y mediática española defienden sobre la masacre del 11-M. Kaczynski cuenta con el apoyo de las corrientes más conservadoras de la población, de círculos de intelectuales reaccionarios y de medios de la extrema derecha católica como el rotativo Nasz Dziennik y la emisora Radio Maryja.

El hermano del líder fallecido en Smolensk asegura que fue un atentado

La Fiscalía Militar polaca anunció hace unos días que la causa de la catástrofe de Smolensk no fue un atentado terrorista, sino una avería técnica, pero también barajó la hipótesis de un error de la tripulación del avión presidencial siniestrado, del personal terrestre polaco o de los controladores aéreos rusos. "No tiene ningún sentido afirmar que el accidente de Smolensk fue un atentado, no hay ninguna prueba, y decir lo contrario sólo contribuye a crispar y dividir a la sociedad", señala el politólogo Marcin Król.

El propio arzobispo de Varsovia, Kazimierz Nycz, que pertenece a un grupo de prelados moderados dentro de la jerarquía católica, hizo un llamamiento a la calma y "unidad" de los polacos, porque, a su juicio, una sociedad "no puede vivir permanentemente" inmersa en el victimismo, el martirologio y la sospecha paranoica.

Frustraciones

Una profesora le describe como un político "resentido y frustrado"

Pero Kaczynski no escucha a nadie. Ni siquiera a los sectores más moderados del PiS que no ven con buenos ojos la estrategia de la conspiración. "Representa los intereses, delirios y frustraciones de grupos sociales que fueron los perdedores de la transición al capitalismo, de sectores populares y de clase media que viven anclados en el pasado y no ven expectativas de progreso en la situación actual", señala el exactivista del ala laica e izquierdista del sindicato Solidaridad Zbigniew Marcin Kowalewski.

Jaroslaw Kaczynski advirtió que "mientras vivamos, seguiremos rindiendo homenaje a las víctimas de la catástrofe de Smolensk. Nadie puede negarnos este derecho". La politóloga y profesora universitaria Anna Sroka explica que "Kaczynski no conoce otro discurso que el del odio y la división. Es un político resentido, frustrado, y la Polonia que le vota es como él".

El PiS hizo público un documento programático titulado Informe sobre el estado de la República en el que afirma que Polonia "está en ruinas" por culpa del actual Gobierno liberal. Los conservadores afirman que el Gobierno de Tusk "no quiere combatir la delincuencia organizada y utiliza la táctica de mentiras permanentes en lacomunicación social".

La campaña de la derecha política y mediática recuerda al 11-M en España

Además, se quejan amargamente de que las Fuerzas Armadas están al borde de "la catástrofe" y que la política exterior es "irresponsable". La conclusión del PiS es que "en la historia polaca después de 1989 nunca hubo un gobierno que tuviera un balance tan negativo como el actual".

"El PiS sabe que no puede tener una mayoría parlamentaria para gobernar, y ha escogido una estrategia basada en la mitología nacionalista y las teorías conspiratorias para mantenerse en el candelero político", recalca Kowalewski.

En opinión de Slawomir Sierakowski, activista de izquierda y comentarista político, "la derecha polaca trata de manipular las emociones de la población en su propio beneficio. Y una de las formas de hacerlo ha sido azuzar el sentimiento antirruso". El Gobierno de Tusk rechaza tajantemente la existencia de una conspiración contra Polonia, pero se defiende como puede de los ataques deKaczynski. Incluso presionando a los investigadores polacos del siniestro de Smolensk para evitar que la opinión pública lo acuse de complicidad con los supuestosplanes terroristas de Moscú.

El representante de Polonia en el Comité Interestatal de Aviación, Edmund Klich, declaró a la cadena de televisión polaca TVN que "el ministro de Defensa, Bogdan Klich, intentó presionarme. Pretendió que me concentrara sólo en el tema de por qué los rusos no cerraron el aeródromo de Smolensk".

Bajo apoyo

Así las cosas, Jaroslaw Kaczynski perdió las elecciones presidenciales del pasado verano frente al liberal Bronislaw Komorowski y todos los sondeos indican que no ganará las legislativas del próximo otoño. "Kaczynski lo sabe y se agarra al tema de Smolensk, porque es uno de los pocos instrumentos que le quedan para seguir en la estrategia de la confrontación y la división", opina Kowalewski.

La sociedad polaca empieza a estar cansada de teorías conspirativas

La sociedad polaca empieza a estar cansada de teorías conspirativas y una mayoría social rechaza al PiS de Kaczynski. Según diversos sondeos, la minoría nacionalista recalcitrante estaría compuesta por entre el 15% y el 30% de la población. Los analistas sostienen que el viento sopla en contra deKaczynski.

El periodista del diario de centroizquierda Gazeta Wyborcza Marek Beylin asegura que "la mayoría de la sociedad le dará la espalda, porque aspira a la plena modernidad democrática". Pero de momento, Smolensk sigue bloqueando la situación política polaca y envenenando la vida de los ciudadanos.