Jueves, 7 de Abril de 2011

El TC avala el "derecho a decidir" de los pacientes

El Constitucional ampara a un hombre que no fue advertido de los riesgos de una intervención

ÁNGELES VÁZQUEZ ·07/04/2011 - 22:00h

Una consulta médica.

El consentimiento informado es "un procedimiento o mecanismo de garantía para la efectividad del principio de autonomía de la voluntad del paciente". Por ello, su ausencia antes de cualquier operación quirúrgica vulnera el derecho fundamental del paciente a su integridad física.

Así justifica el Tribunal Constitucional la concesión del amparo a un hombre que ingresó en una clínica con dolor en el pecho, y al que al día siguiente se le practicó un cateterismo cardiaco. Tras la intervención sufrió un hematoma y se le inflamó una mano. La lesión derivó en una incapacidad funcional total del miembro.

El tribunal no fija ninguna indemnización, porque entiende que eso corresponde a la jurisdicción ordinaria, pero declara que el paciente debió ser informado de las consecuencias del cateterismo que se le practicaba, que hubo tiempo para ello y que, en cualquier caso, debió haberse informado a las personas que le acompañaban.

Las sentencias anteriores dictadas nunca habían dado la razón al paciente, al entender que la falta de información estaba justificada, porque 11 años antes ya se le había sometido a la misma intervención quirúrgica.

La sentencia del Alto Tribunal, de la que ha sido ponente la magistrada Elisa Pérez Vera, explica que "el consentimiento del paciente a cualquier intervención sobre su persona es algo inherente, entre otros, a su derecho fundamental a la integridad física, a la facultad que tiene de impedir toda intervención no consentida sobre el propio cuerpo". Y ese derecho "no puede verse limitado de manera injustificada como consecuencia de una situación de enfermedad".

La facultad de autodeterminación permite al paciente decidir "libremente sobre las medidas terapéuticas y los tratamientos que puedan afectar a su integridad, escogiendo entre las distintas posibilidades, consintiendo su práctica o rechazándolas". La sentencia destaca que esa "es, precisamente, la manifestación más importante de los derechos fundamentales que pueden resultar afectados por una intervención médica: la de decidir".