Archivo de Público
Jueves, 7 de Abril de 2011

Atletas jóvenes, en riesgo de sufrir fracturas por estrés

Reuters ·07/04/2011 - 16:44h

Por Genevra Pittman

Las niñas que dedican mucho tiempo a deportes de alto impacto, como la gimnasia y el básquet, tienen el doble de posibilidad de sufrir pequeñas fracturas óseas que las niñas que ejercitan menos o hacen deportes de bajo impacto.

Las fracturas por estrés son especialmente preocupantes en las adolescentes porque la pubertad es importante para que se refuercen los huesos. Esto los protegerá de la osteoporosis.

"La intención no es desalentar la actividad física de las niñas", dijo Alison Field, que investiga sobre medicina adolescente en Children's Hospital Boston.

"El problema es que algunas son demasiado activas".

En ese caso, "el cuerpo no tiene el tiempo necesario para curarse, en especial en las fracturas por estrés".

Esas pequeñas roturas suelen afectar los huesos grandes de las piernas y el pie.

En un estudio publicado en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, el equipo de Field controló a casi 7000 niñas, de entre 9 y 15 años, en 7 años. Cada 1 o 2 años, las participantes registraron cuántas horas por semana practicaban deportes y hacían otras actividades físicas.

A los 7 años, las madres respondieron si a sus hijas se les había diagnosticado alguna fractura por estrés en ese período.

Todas las madres eran enfermeras que participaban en otro estudio sobre salud.

A 4 por ciento (267 niñas) se le había diagnosticado una fractura por estrés. Pasar 1-2 horas por día haciendo deporte se traducía en el doble de posibilidad de sufrir una de esas fracturas que al dedicar 30 minutos o menos diariamente.

Al analizar ese riesgo según el deporte, el equipo observó que la práctica de deportes de alto impacto únicamente (básquet, porras, gimnasia y atletismo) aumentaba la vulnerabilidad a las fracturas por estrés.

Estimó que por cada hora extra semanal dedicada a la práctica de esos deportes, el riesgo de sufrir una fractura por estrés aumentaba un 8 por ciento.

Las participantes que practicaban deportes de medio impacto (béisbol o hockey) o actividades sin impacto (ciclismo o natación) no tenían ese riesgo adicional.

Para Field, los resultados son preocupantes porque está creciendo la cantidad de atletas jóvenes, que cada temporada suman tensión a los mismos músculos y huesos.

Las participantes que empezaban a menstruar más tardíamente eran más propensas a sufrir una de esas fracturas. Y ese retraso es más común en las niñas que son muy delgadas.

La autora señaló que la variación deportiva es importante en el entrenamiento atlético de las niñas. Explicó que eso permite utilizar distintos músculos y evitar las lesiones óseas.

"Algunas niñas están pasando una cantidad de tiempo fenomenal en la práctica deportiva -agregó-. También se puede hacer demasiado de algo bueno".

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, online 4 de abril del 2011.