Lunes, 14 de Enero de 2008

La triste historia del tiburón que se quedó sin aleta

Se ha disparado el ‘finning’: pescar el tiburón, cortarle la cola, y devolverlo al mar

PANCHO TRISTÁN ·14/01/2008 - 20:20h

AP - Un agente de aduanas australiano sostiene dos aletas de tiburón destinadas al mercado asiático procedentes de la pesca ilegal.

Esta historia son dos. Por una parte, la de la aleta por la que muere el pez. La sopa de aleta de tiburón es una delicia tradicional de la comida china. Y el desarrollo económico del país asiático ha provocado un crecimiento en la demanda de este producto hasta el punto de que se pagan hasta 700 dólares por kilo en el mercado de Hong Kong, más del triple de lo que costaban los percebes más caros en los mercados gallegos durante la pasada Nochebuena –130 euros–. Con el precio se ha disparado el finning, la práctica de pescar el tiburón, cortarle la cola y devolver al mar el cadáver amputado.

Por otra parte, también es la historia de un grupo ecologista –Oceana– que asegura que hay barcos españoles lucrándose con este negocio, y de unos armadores que dicen que no, que ellos son los primeros interesados en que se regule la pesca del tiburón, dejando una sentencia para el catálogo de la firmeza: “No vamos a permitir que nadie nos quite la bandera de la defensa del tiburón”.

La frase es Joaquín Cadilia, vicepresidente segundo de la Confederación Española de Pesca (Cepesca). Dice Cadilia que los barcos españoles son los que llevan más tiempo desarrollando la pesca del escualo, que no practicaron ni practicarán finning. El armador trata de evitar, así, las acusaciones, pero insinúa que hubo flotas de otros países que sí lo practicaron. Y pide regulación para las capturas de tiburón: “si no se regula no hay sostenibilidad, ni hay industria, ni hay negocio”.

“Peligro crítico”

El panorama, según las investigaciones de Oceana, es más que complicado. Hay especies de tiburón, como la mielga, que corren “peligro crítico”, aseguran, en determinados caladeros. También, especies como el marrajo, que están entre las preferidas de los barcos pesqueros españoles, se encuentran en peligro de extinción en determinadas zonas.
Su desaparición sería dramática para los ecosistemas de los que forman parte. La investigadora marina Rebeca Greenberg aferra su discurso a la gravedad de la situación: “porque el tiburón está en la cima de la cadena trófica o alimentaria, es determinante en la población de sus presas”. Donde desaparecen los tiburones puede alterarse el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Para Greenberg, “la sobrepesca es la principal causa” del problema. Según un estudio realizado en 2006 por organizacionesecologistas chinas y estadounidenses, el 35% de los chinos asegurabahaber comido sopa de aleta de tiburón el año anterior.

Explica la investigadora de Oceana que tres barcos españoles fueron sorprendidos descargando en puertos internacionales tiburones para cuya pesca no estaban autorizados. Entre los que cita está el Mariané. Y el portavoz de los armadores dice a Público desde el otro lado del teléfono: “Yo soy el armador y el capitán de pesca del Mariané”.

Cadilia asegura que Oceana acusa al Mariané de haber descargado tiburón porque atracó en Tahití en el mes de noviembre. “Fuimos a cargar combustible, el barco no lo descargamos hasta hace unos días”.

Y Cadilia insiste en que la flota española tiene una gran tradición en la pesca del tiburón en el mundo entero, en que se han dirigido a las autoridades españolas, a las comunitarias y a los organismos de control pesquero, para pedir que se regulen la captura del tiburón. “Incluso hubo gente de WWF participando en reuniones con nosotros.

Trabajamos muy de la mano de expertos oceanógrafos, por eso me preocupa el trato que se le está dando a este asunto. La aleta sólo es el 10% del tiburón, y el resto es una carne muy rica en proteínas que tiene mucha entrada en determinados mercados, aunque es cierto que no tiene mucha entrada en algunos asiáticos. Pero ningún barco español practica finning”.

Regulación inmediata

Hay una coincidencia de fondo entre armadores y ecologistas. Unos piden que se regulen las capturas y otros que se reduzcan. Hay 170 barcos españoles dedicados a la pesca de este escualo. “Somos los primeros en querer regular. –insiste Cadilia– No vamos a dejar que nadie nos coja la bandera de la sostenibilidad”.

Mientras tanto, Ocena pide más atención para el escualo, y recomienda que se ponga en marcha un plan de acción europeo para los tiburones”. Si armadores y ecologistas están realmente de acuerdo, el pez está ahora en las redes de los políticos.