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Jueves, 7 de Abril de 2011

Japón enfrenta acumulación hidrógeno, inquietud por radiación

Reuters ·07/04/2011 - 13:21h

Por Mayumi Negishi y Yoko Nishikawa

Japón bombeó nitrógeno el jueves a un dañado reactor nuclear, tratando de evitar una acumulación explosiva de hidrógeno gaseoso, mientras el peor desastre nuclear en 25 años avivaba el debate sobre la energía atómica en Estados Unidos.

En una señal de creciente inquietud internacional sobre la contaminación radiactiva surgida desde la planta japonesas dañada por un terremoto, algunas escuelas en la vecina Corea del Sur cerraron sus puertas porque los padres estaban preocupados de que la lluvia podría ser tóxica.

En tanto, los últimos datos mostraron que los turistas extranjeros están evitando Japón durante la que normalmente sería una de las temporadas más populares para visitar el país.

Ingenieros han estado trabajando desde la noche del miércoles para inyectar nitrógeno en el recipiente de contención del reactor número uno en la planta Fukushima Daiichi, golpeada por el tsunami de 10 metros que se produjo luego del terremoto del 11 de marzo.

Un funcionario del operador de la planta, Tokyo Electric Power (TEPCO), insistió que esta es una medida precautoria y que la posibilidad de otra explosión de hidrógeno como las que afectaron a dos reactores al inicio de la crisis era "extremadamente baja".

Pero aunque el Gobierno ha dicho que la situación se ha estabilizado en la devastada planta, ubicada 240 kilómetros al norte de Tokio, aún está lejos de ser controlada.

"Datos muestran que los reactores están en condición estable, pero aún no estamos fuera de peligro", dijo a los periodistas el secretario jefe del gabinete japonés, Yukio Edano.

Un funcionario de TEPCO dijo que 6.000 metros cúbicos de nitrógeno gaseoso serían inyectados al reactor número 1 y la firma está preparando inyecciones de gas para los reactores número 2 y 3 en la planta de seis reactores como una medida precautoria.

Ingenieros lograron detener el miércoles una filtración en el reactor número 2, pero aún necesitan verter 11,5 millones de litros de agua contaminada al océano por la falta de espacio de almacenamiento en la instalación. El agua marina fue usada para enfriar barras de combustible sobrecalentadas.

Los trabajadores siguen luchando por reiniciar las bombas de enfriamiento -que reciclan el agua- en los cuatro reactores dañados.

Hasta que estén arregladas, deben bombear agua desde fuera para evitar que los reactores se sobrecalienten y se provoque una fusión del núcleo.

En Viena, el jefe de un organismo científico de Naciones Unidas dijo que el accidente nuclear en Japón no tendría graves repercusiones para la salud de las personas, según la información disponible hasta el momento.

Wolfgang Weiss, presidente de el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR por su sigla en inglés), dijo también que el desastre nuclear de Fukushima fue menos dramático que el de Chernóbil en 1986, pero "mucho más grave" que el de Three Mile Island en 1979.

Los vecinos de Japón Corea del Sur y China, sin embargo, están preocupados por la contaminación radiactiva. El Ministerio de salud de China encontró rastros de radiactividad en espinacas en tres provincias chinas y medios surcoreanos han reportado temores sobre lluvia contaminada.

En Washington, legisladores demócratas plantearon la preocupación, frente a la crisis en Japón, sobre si los reguladores y la industria nuclear están haciendo lo suficiente para asegurarse de que los reactores estadounidenses puedan resistir un desastre de similares características.

La inquietud se concentró en una planta nuclear en Pensilvania que cuenta con el mismo diseño de reactor que la instalación en Fukushima.

Algunos legisladores sostuvieron que esa planta podría estar en riesgo de una fusión del núcleo en caso de una emergencia severa.