Jueves, 7 de Abril de 2011

El 7 de Europa

Símbolo del Madrid, Raúl emigró al Schalke, donde aún sigue goleando

ENRIQUE MARÍN ·07/04/2011 - 08:40h

Raúl celebra su gol al Inter en San Siro. afp

Con más goles que nadie en Europa, 71 en 144 partidos, 70 de ellos en 141 de la Liga de Campeones, Raúl (Madrid, 1977), emigró al Schalke para engrandecer su leyenda y así lo está haciendo. Con las semifinales de la Champions en bandeja tras el sorprendente 2-5 al Inter, al exmadridista aún le restan al menos tres balas para seguir imponiendo su ley: la del más listo del área. Con un gol, más de 11 kilómetros en las piernas y un 78 por ciento de acierto en sus pases (45 de 58), Raúl fue decisivo en la victoria del Schalke en San Siro. "Un monumento del fútbol mundial", se podía leer ayer en la prensa italiana en referencia al delantero español.

"Yo decidí irme, no Mou-rinho: él quería que me quedase". El jugador con más partidos (741) y goles (323) en la historia del Real Madrid tenía derecho a elegir su destino, aunque realmente no pudo hacerlo. Es cierto que Mourinho no fue quien le abrió la puerta. No hizo falta. Al portugués le hicieron el trabajo sucio otros. El peso que Raúl tenía en el vestuario empezó a ser un lastre. Era el hombre que mandaba demasiado. Él y Guti sobraban en el nuevo proyecto.

El exmadridista sigue imponiendo su ley: la del más listo del área

Al igual que muchos madridistas, quienes tanto y tantas veces exigieron la presencia de Raúl en la selección, aunque la mayoría fuera bajando el volumen conforme La Roja ganaba la Eurocopa y el Mundial, seguro que tendrán la tentación de volver a la carga. "Raúl es un jugadorazo", dijo ayer Del Bosque para excitarles aún más. Pero este es un debate agotado. Raúl fue y siempre será el 7 del Madrid. Fue, aunque dejó de serlo, el 7 de España. Y ahora más que el 7 del Schalke, es el 7 de Europa.

"No te vamos a olvidar, entre otras cosas porque no queremos olvidarte", le dijo Florentino Pérez el día de su despedida. Tal vez porque no se fía o porque su gen competitivo le impide no reivindicarseen cada partido, es el propio Raúl quien se encarga de que el madridismo no se olvide de él. La ovación del pasado martes durante la goleada del Madrid al Tottenham marcó un hito, pues no es fácil que un jugador sea ovacionado en dos campos al mismo tiempo. San Siro, donde fue incapaz de marcar un gol con el Madrid, le despidió con aplausos cuando fue sustituido a cuatro minutos del final. Según Valdano, "Raúl representa los valores con los que se siente identificado el madridista". Eso lo dijo antes de que Mourinho se hiciera con el control. Los valores ahora son otros, aunque el Bernabéu se siga acordando de Raúl. Se lo debe.