Miércoles, 6 de Abril de 2011

Bankia crea su propio banco malo

Separa sus créditos morosos y el suelo en otra entidad que se sufragará con ayudas públicas

M. ALBA / V. ZAFRA ·06/04/2011 - 01:00h

Cada paso del proceso de reestructuración de las cajas enfoca a La Caixa. Será la primera en salir a Bolsa (primera semana de julio) a través de CaixaBank, su banco. El resto de cajas rebajan su precio de venta en función del techo de descuento impuesto por la catalana. Sale reforzada en solvencia. Incluso, su banco malo, la solución para colocar toda la toxicidad de sus cuentas y facilitar el nacimiento impoluto de deudas de CaixaBank, es un anhelo para el sector por su viabilidad. "Lo peor para el resto de cajas", asumen desde el mundo financiero, "es que su modelo de banco malo no es exportable en el proceso". Pero sí su idea.

Ayer el Consejo de Administración de Bankia, el banco liderado por Caja Madrid y Bancaja, acordó la creación de este tipo de entidad para que asuma todos sus activos tóxicos con el fin de optimizar su atractivo para los inversores en su salida a los mercados. Una decisión que ya había sido insinuada, el pasado 17 de febrero, tras la reunión del Consejo de Administración del Banco Financiero y de Ahorros.

Varias cajas se plantean seguir esta estela para ser más atractivas en su venta

Si en el caso de La Caixa, la estructura está organizada entorno a un holding; en el caso de Bankia, el organigrama es bidireccional: un banco crea a otro banco con la obligación de que ambas entidades tengan que estar en beneficios. La entidad nociva de Bankia, constituida bajo la ficha y nombre de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), asume la titularidad del suelo adjudicado, los créditos a suelos en situación dudosa, los subestándar (aquellos que pueden convertirse en morosos) y algunas participaciones industriales societarias. BFA será, asimismo, el accionista único de Bankia hasta su salida a Bolsa y su pasivo estará compuesto por las participaciones preferentes del FROB y determinadas emisiones de deuda.

En el reparto de activos, Bankia, cuyo valor patrimonial (un índice algo superior a su precio) es de 12.000 millones de euros, saldrá a Bolsa con un tamaño por activos de 275.000 millones, mientras que BFA, cuya propiedad está formada por las siete cajas que integran su SIP, mantendrá un negocio no cotizado en el entorno de los 50.000 millones.

La decisión del Consejo de Bankia puede adelantar un proceso en el que muchas cajas opten por este tipo de entidades nocivas como vía para captar inversores o en determinados casos, como la CAM o Novacaixagalicia, para poder sobrevivir. "Algunos inversores nos están pidiendo que segreguemos activos para poder conseguir mejor precio", aseguraba ayer el dirigente de una caja, en los corrillos de un foro sobre el reposicionamiento del sistema bancario español. Su guiño hacia el florecimiento de bancos malos en el sector fue alimentándose en los pasillos. Incluso desde alguna caja se espera un pronunciamiento del Banco de España, sobre este particular, en los próximos días.

La Moncloa cuenta con un informe en el que se aconseja un banco público malo

"El banco malo es la única opción que tienen ahora mismo los bancos para adquirir una caja", explican desde una entidad. De hecho, parece ser la solución para que los bancos inviertan en las cajas ante la negativa del Banco de España, como ha sucedido con la CAM, a conceder un Esquema de Protección de Activos (EPA), que cubre los riesgos de la adquisición de una caja en apuros. "Con este sistema del banco malo, los bancos se quedarían con lo único positivo de las cajas, que a día de hoy es prácticamente su red de oficinas, sin ser contaminados por todo lo nocivo de estas", explica Abraham Nájera, socio del bufete CMS Albiñana & Suárez de Lezo.

Al igual que contempla Bankia, la entidad con activos tóxicos quedaría sustentada por las ayudas públicas. Esa es una de las principales conclusiones de un informe que transmitió Emilio Botín a la Moncloa, a petición del presidente del Gobierno, tres semanas después del primer encuentro entre José Luis Rodríguez Zapatero y el mundo empresarial. En ese estudio sobre el proceso de reordenación de las cajas se abordaba la creación de un banco malo que aglutinase los activos tóxicos de todas las cajas, dirigido por consejeros del FROB que sustituirían a los actuales consejos. Y estaría financiado a través de una emisión de deuda del Estado de 100.000 millones de euros, sufragada al 50% por las cajas que se acogiesen a este plan.