Lunes, 14 de Enero de 2008

«El conflicto nace de la polarización»

El galardonado con el Premio Jaume I de Economía 2007 sostiene que el conflicto social es susceptible de ser reducido a ecuaciones matemáticas

TONI POLO ·14/01/2008 - 20:05h

David Roig - José María Esteban, en Barcelona.

La investigación en ciencia económica ha llevado al investigador del CSIC Joan Maria Esteban (Barcelona, 1945) a buscar ecuaciones matemáticas para la resolución de teorías, en principio, tan poco cuantificables como la del conflicto social. Toda esta línea de investigación la ha desarrollado en los últimos 20 años junto con el científico Debraj Ray, catedrático de la Universidad de Nueva York (EEUU).

Ustedes han rebatido que la desigualdad sea un factor a tener en cuenta en la generación de conflictos…

A los políticos les ha interesado siempre el concepto de desigualdad, porque lo veían precisamente como el principal desencadenante del conflicto social y, por lo tanto, una clave para evitar tensiones. En cambio, nosotros consideramos que el causante de la mayoría de los conflictos es la polarización. ¿Cuál es el grado máximo de desigualdad? La existencia de muchos pobres y un solo rico, ¿no? Pues bien, en ese caso no habría conflicto. Sin embargo, si nos situamos ante una sociedad con dos grupos definidos económicamente por ser igual de pobres e igual de ricos, vemos que sí hay conflicto. La sociedad se polariza en grupos no tanto por cuestiones de igualdad de rentas, es decir, pobres y ricos, sino por otros factores. Guerras, revueltas, huelgas, disturbios y muchas más tensiones sociales son elementos de polarización clarísimos. Y, además, son cuestiones tan cotidianas que hemos dejado de preguntarnos por qué se producen.

¿Realmente influyen más estas circunstancias que la desigualdad?

La desigualdad y la polarización son dos medidas de la sociedad distintas, en la teoría y en la práctica. Hemos visto que no hay que mirar sólo la renta de las personas. Es importante tener en cuenta que en una misma sociedad se forman grupos desiguales en cuanto a renta pero unidos por cuestiones como las que acabo de decir. Y de estas agrupaciones surgen conflictos… Hay zonas donde la irracionalidad humana desemboca en guerras por banderas, territorios, nacionalismos. Uno de los ejemplos más claros es el de la cuenca del Mediterráneo, a la que se asoman países árabes, el norte de África, el sur de Europa... Al realizar un estudio sobre la evolución del ingreso per cápita entre 1960 y 2000, comprobamos que el grado de desigualdad en esos países había variado muy poco. Al medir la polarización, en cambio, constatamos que se había multiplicado por más de dos. Es decir, que según el índice de desigualdad, no hay nada de qué hablar. En cambio, al examinar la polarización, sí vemos que hay indicadores de un conflicto serio en el Mediterráneo.

¿Y ustedes logran reducirlos a ecuaciones matemáticas?

¡La demostración nos ocupa más de 15 páginas! Hemos tratado de ver qué tienen en común todos esos conflictos y esos grupos, y hemos constatado que se repiten factores: diversidad religiosa, intolerancia hacia los demás, radicalismo político. Teniéndolos en cuenta, podemos llegar a encontrar el grado de polarización de una sociedad. Claro que, para llevar a buen puerto esta investigación puramente científica, hay que separar la paja y ver qué es lo esencial. No detenerse en accidentes que provoquen conflictos, como podría ser un asesinato, un secuestro... Eso es sólo la mecha que enciende algo queya está latente, lo que realmente tenemos que estudiar y tener en cuenta.

De todas formas, no parecen factores muy científicos...

En un libro de economía, la palabra conflicto no aparece nunca. Pero sí pertenece a la ciencia económica. Nosotros realizamos modelos de conflicto y sí, los reducimos a fórmulas matemáticas. Consideramos la relación entre los recursos y el tamaño de cada grupo y el grado de distanciamiento entre los mismos, todo en unas circunstancias definibles: A mayor que B; B mayor que C, etcétera, hasta descubrir el porcentaje de probabilidad de que se cree un conflicto y la cantidad de recursosque deberá destinar cada grupo en esa situación.

¿Ha costado que se acepten sus teorías?

Ha costado años. Durante todo el siglo XX el conflicto se ha estudiado exclusivamente desde el punto de vista de la desigualdad entre ricos y pobres. Desde hace prácticamente dos décadas se tienen en cuenta cuestiones étnicas, religiosas, nacionalistas, no ya de clase social. Es una realidad. Ray y yo publicamos el primer artículo sobre la noción de polarización en 1994 en la revista Econometrica, la número uno de economía. Dos años más tarde, presentamos un segundo artículo, planteando abiertamente la cuestión de la polarización
como fuente detectable de conflicto. Fue censurado por un profesor de la Universidad de Chicago, de las más conservadoras, porque no consideraba que el tema fuera lo
suficientemente importante. Era un planteamiento totalmente novedoso en aquella época, 1996.

¿Se aprovechan políticamente estos resultados?

Por supuesto. A los políticos les interesa el equilibrio social, la ausencia de conflicto. Por eso, tener un indicador como el que estamos estudiando debe interesarles porque les ayuda a entender los factores fundamentales del conflicto. Dentro de un par de meses tendremos listo un análisis de polarización política, religiosa y sobre intolerancia basado en la Encuesta Mundial de Valores. La única pega de esta encuesta es que se pregunta el país y la religión de cada uno, pero no la etnia ni la nacionalidad.

No le habrá tanteado algún partido para la campaña electoral...

¡No! Por favor, que no lo hagan...

Pero en España sí que hay conflictos por las causas que ustedes estudian...

La principal fuente, aquí, sería el nacionalismo. Pero si nos preguntamos cómo cambiaría la vida de un catalán o de un vasco en un estado propio independiente, vemos que no cambiaría mucho. Hay que separar cuestiones como el aumento de la fiebre nacionalista, a menudo exaltada por la épica narrativa. Pensemos en la Gran Serbia...

¿Y el mundo de las finanzas, bancos y demás?

También están interesados en nuestros estudios. Al Banco Mundial le preocupan los conflictos en los distintos países porque, lógicamente, son el peor panorama para el desarrollo. Tengamos en cuenta que los ricos asumen que la situación ideal es la paz social, pero si tiene que haber conflicto, prefieren que no sea por desigualdades sociales.

¿Se considera usted más científico que sociólogo?

Yo soy un científico. De la economía real sé poco. He hecho cosas, claro, porque la ciencia económica pura no interesa: conocemos nombres de economistas, pero de científicos económicos, bien pocos. Interesa mucho el economista que proclama que la inflación va a subir o a bajar y el que investiga no interesa a nadie.