Martes, 5 de Abril de 2011

Las claves gaditanas de la dimisión de Pizarro

JUAN JOSÉ TÉLLEZ ·05/04/2011 - 11:11h

Cuando Luis Pizarro asumió la Consejería de Gobernacion y Justicia hace justo un año, tiró de su viejo amigo José Antonio Gómez Periñán como viceconsejero de dicho departamento. Así que éste tuvo que dimitir como subdelegado del Gobierno andaluz en Cádiz, cargo que pasó a ocupar otro paisano suyo de Alcalá, Gabriel Almagro Montesdeoca, que llevaba algunos meses ejerciendo como delegado provincial de la flamante Consejería de Obras Públicas y Vivienda.

Almagro, desde entonces, no sólo ha sido el principal valedor de Pizarro en la convulsa taifa gaditana, sino un excelente gestor que ha sabido sacar adelante el hasta entonces malparado Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de Cádiz de 1812. Lo cierto es que Almagro, que se había forjado durante largos años en la política municipal alcalaína, pasa por ser una persona conciliadora que se ha metido en numerosos charcos sin dejar demasiados muertos ni heridos a su paso. De ahí que muchos se pregunten por qué iba a ser destituido hoy de ambos cargos. Lo más probable es que se tratara de un órdago a Pizarro para que este hiciera lo que hizo, dimitir.

Pizarro será sustituido por Francisco Menacho y el puesto de Gabriel Almagro pasará a manos de Manuel Jiménez Barrios, ex alcalde de Chiclana y secretario general de Deportes de la Consejería de Turismo de la Junta. Curiosamente, Almagro y Jiménez Barrios coincidieron el pasado domingo en el Circuito de Jerez de la Frontera durante el campeonato de España de motociclismo. Bajo el chaparrón en el que transcurrió la carrera, nadie parecía augurar la tormenta política que se avecinaba. Tanto Menacho como Jiménez Barrios se encuentran en la órbita del llamado Colectivo La Janda, que lidera José Luis Blanco, vicepresidente del Parlamento de Andalucía y que quizá podría librar la batalla para deponer a la actual dirección del PSOE de Cádiz, si es que dicha escaramuza se produce.

El hecho de que el presidente de la Junta haya aceptado la dimisión de Pizarro se complementa con la suspensión del comité provincial del PSOE de Cádiz que esta misma semana iba a llevar a efecto una extraña ceremonia, la de proclamar a Francisco González Cabaña, secretario general de dicho partido en ese provincia, como precandidato a la presidencia de la Diputación de Cádiz que, a la vista de las encuestas, nadie le da por segura para los socialistas.

La ejecutiva regional, con el consentimiento del número dos socialista, José Blanco, frenó en seco esos planes. Se habría tratado, en todo caso, de un ritual insólito en la historia del PSOE que habría venido a reafirmar el poder interno del actual alcalde de Benalup y presidente de dicha institución, que osó renunciar a la propuesta de pasar a la ejecutiva regional del PSOE hace justo un año. Durante una larga noche, González Cabaña se repensó la oferta que en principio había aceptado y desenterró el tomahawk contra Griñán. Desde entonces, las disputas entre los socialistas de Cádiz y la ejecutiva regional han venido provocando el estupor de propios y extraños, tanto se simpatizantes y afiliados como de algunos cargos públicos que ante tales circunstancias decidieron incluso apartarse de la vida municipal y no concurrir a las próximas elecciones locales.

En ese pulso, en el que muchos ven la mano del tándem Pizarro-Chaves, se vivieron dos situaciones especialmente tensas. La primera, en Algeciras, donde el PSOE decidió que el alcalde Tomás Herrera no repitiese como candidato, presentando a tal fin como alternativa a Rafael España, de 71 años de edad, leal a Luis Pizarro y a González Cabaña y que ocupaba la subdelegación de la Junta en el Campo de Gibraltar. Al día siguiente de que esto ocurriese, Tomás Herrera dimitía como alcalde y pasaba a ser nombrado subdelegado de la Junta, por parte del Gobierno autonómico, en sustitución de España que espera el veredicto de las urnas para ver si puede o no puede ser alcalde.

Sin embargo, la batalla interna más cruenta se sigue librando en Jerez de la Frontera, donde la alcaldesa Pilar Sánchez recibió la confirmación in pectore de su nombramiento como candidata por parte de José Antonio Griñán, a pesar de que la ejecutiva provincial pensara lo contrario. Tanto Luis Pizarro como Manuel Chaves apoyaron visiblemente a González Cabaña en el intento de evitar que la alcaldesa jerezana concurriese a los próximos comicios.

Incluso llegaron a echar mano de los estatutos para recomponer la candidatura y colocar al frente de la misma al prestigioso arquitecto jerezano Manuel González Fustegueras, en el pasado vinculado al Partido Andalucista. Hace un par de semanas, una comida en Madrid -pollo con tomate como menú--, entre Pizarro, Chaves, González Cabaña y el previsible candidato, trascendió antes de tiempo y en San Vicente y en San Telmo no cupieron en su asombro. Y empezó a abrirse la caja de Pandora. Demasiado tarde, piensa un sector del PSOE de Cádiz. Demasiado próximo todo este jaleo a las elecciones municipales que, si nadie pone remedio, se vivirán bajo las claves de un cisma interno en la provincia gaditana. Y posiblemente en otras.