Domingo, 3 de Abril de 2011

Zapatero llama a un "esfuerzo nacional" para crear empleo

Dirige su apelación al PP y a los gobiernos autonómicos. Asegura con ironía que su retirada le vendrá bien al partido de Rajoy porque ahora "se tendrá que poner a trabajar en un proyecto" en vez de seguir atacándole

GONZALO LÓPEZ ALBA ·03/04/2011 - 23:45h

INMA MESA - El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibe el saludo entusiasta de los asistentes al mitin organizado por el PSOE en Murcia. -

Soltada la amarra de la candidatura electoral para 2012, José Luis Rodríguez Zapatero se sintió investido de nueva autoridad para hacer un llamamiento al PP a que se sume al "esfuerzo nacional" de superar la crisis y volver cuanto antes a la creación de empleo. Igual aportación reclamó, con el ejemplo de la actitud de sindicatos y empresarios, a todos los gobiernos autonómicos.

"Lo digo cuando ya todo el mundo sabe que lo único que me mueve es ver a España, en dos o tres años, con una economía competitiva y creando empleo, pensando en el futuro de España y nada más que en eso", afirmó el presidente del Gobierno. Dicho al día siguiente de la confirmación de su retirada como cartel electoral del PSOE, pareció un claro intento de rentabilizar la nueva situación, que le sitúa por encima de la contienda partidista de corto alcance.

Se trata, según dijo, de que todos "arrimen el hombro, sumen esfuerzos para tener las máximas energías concentradas para las reformas" que permitan "tener una economía que funcione y cuanto antes" haya empleo.

Reivindica su Gobierno como "una roca" en defensa del Estado social

Con esta apelación, Zapatero incumplió el propósito, enunciado la víspera ante el Comité Federal del PSOE, de "ocuparse un poquito del PP". Si alguien esperaba que se desmelenara, no ocurrió. Fiel a su estilo, a lo más que llegó fue a pellizcos de monja, como cuando señaló que "los grupos nacionalistas han demostrado más interés por España", con su apoyo a las reformas y a los Presupuestos. Cuando recordó que todos los miércoles, en la sesión parlamentaria de control al Gobierno, "la culpa es de Zapatero, haya tsunami o pase lo que pase en el mundo árabe". O como cuando ironizó con que su decisión "le viene muy bien al PP porque ahora se tendrá que poner a trabajar en un proyecto", en vez de dedicarse a atacarle una y otra vez. Pero no pasó de ahí.

Más duro fue, aunque su crítica haya que enmarcarla en la campaña para las elecciones del 22 de mayo, con los gobiernos autonómicos del PP. La crítica la circunscribió al de Murcia, la plaza donde arrancó la precampaña oficial, pero seguramente la repetirá en el resto de los territorios hostiles que visite. "[Ramón Luis] Valcárcel [presidente de Murcia], sea lo que sea, siempre dice que la culpa es del Gobierno de España y yo me preguntó: ¿para qué está en el Gobierno de Murcia?". Agregó que entre las competencias del Ejecutivo que preside no figuran los planes de urbanismo, argumento que le dio pie para conectar con el reproche al desmadre del ladrillo especialmente notable en esta comunidad como causa primordial de la especial gravedad de la crisis en España. "Lo que nos está pasando ha sido por crecer mal", sentenció.

"¡No sabéis cómo fue!"

A la defensa de lo hecho para intentar corregir esta situación dedicó la mayor parte de su intervención. Así, reiteró que las reformas acometidas eran las "convenientes" y "necesarias".

"Aunque hoy generen problemas y dificultades, son la garantía para el bienestar de mañana", sostuvo el presidente del Gobierno con un punto de amargura: "Mucha gente pronosticaba que España tendría que pedir ayuda exterior y quizá alguna otra lo deseaba".

El sábado, en la reunión del Comité Federal del PSOE, dijo a puerta cerrada: "¡No sabéis cómo fue la noche del 12 de mayo!". Fue cuando España estuvo al borde de seguir el camino de Grecia.

Reclama al PSOE que trabaje "con humildad y un pelín de orgullo"

Zapatero arengó a su partido a trabajar para "cambiar las encuestas" ante el reto de los comicios del 22-M. Y a hacerlo como él mismo ha predicado. Entonces recordó cuando llegó al liderazgo del PSOE. "A los dos meses me decían: Este es un Bambi, este nunca gana nada'. Y con humildad se ganan las cosas, pero también con un pelín de orgullo de partido y de proyecto".

Y ofreció razones y motivos. El primero es haber "mantenido las señas de identidad", a pesar de la difícil coyuntura. "No hay más que mirar a otros países europeos, a ver qué ha pasado con la educación o la sanidad. Podéis reivindicar que en España no han sufrido menoscabo gracias al Gobierno del PSOE", subrayó.

Como botón de muestra puso el copago, una propuesta lanzada la semana pasada precisamente por el presidente de Murcia. "Para mucha gente, el copago supondría un esfuerzo. Nosotros no vamos a ir por ese camino", dijo el secretario general del PSOE, al tiempo que aseguraba que su partido seguirá siendo "una roca en defensa de la sanidad y de la educación públicas".

El presidente defendió la necesidad de las reformas más impopulares y buscó la exculpación no sólo en la defensa de ese criterio, sino también en la reivindicación de sus esfuerzos por mantener la equidad y preservar el Estado social. Así, dijo que no le fue "fácil" congelar la subida de las pensiones para este año, pero recordó que desde que él gobierna subieron un 27%. Y también que, al tiempo que se rebajaba el sueldo a los funcionarios, crecieron "la inversión en investigación y becas, la palanca más poderosa para garantizar la igualdad de oportunidades". Eso sin olvidar que "tres de cada cuatro" parados disponen de algún tipo de prestación social, señaló.

"A nosotros nos gusta votar y ser libres, y no nos gusta el dedazo"

Pero de lo que Zapatero dijo sentirse más orgulloso fue de "haber mantenido las políticas de igualdad", con mención expresa a la creación del permiso de paternidad y a la incorporación de la mujer al trabajo como clave para la recuperación económica.

Primarias versus dedazo

Ya en el eje electoral, en una comunidad donde el PP gobierna desde 1995 y el PSOE estrena candidata Begoña García Retegui, pidió a los suyos que no den "ninguna batalla por perdida". A los que concurren en las elecciones municipales, les recordó que el Plan E que puso en marcha al comienzo de la crisis constituye "un cartel" electoral porque ha sido "el programa de inversión más ambicioso que se ha producido en la España democrática" y ha cambiado ciudades y pueblos.

Y se despidió con una pullita al PP y un guiño de complicidad a los ciudadanos. "Nosotros somos como los ciudadanos. A los ciudadanos les gusta elegir a su alcalde y a su presidente autonómico, y los militantes socialistas elegirán a nuestro próximo candidato. A nosotros nos gusta votar y ser libres, y no nos gusta el dedazo". Si no lo hay, es porque él no ha querido.

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