Domingo, 3 de Abril de 2011

Nadal tiene un problema y se llama Djokovic

Rafa volvió a caer ante el serbio

G. CABEZA ·03/04/2011 - 22:31h

Djokovic y Nadal se abrazan tras la final. - GETTY

Algún día Djokovic perderá, pero de momento no parece plausible. El serbio lleva 25 partidos consecutivos ganados, cuatro torneos (Australia, Dubai, Indian Wells y Miami) y las dos últimas finales imponiéndose a Nadal. Es una roca. Un jugador bendecido que ya no teme a la derrota. Está completamente suelto, tiene alas en las piernas. Todo lo que ha probado desde que empezó su carrera parece haber cuadrado de repente. Y se ha convertido en indestructible.

En Miami quedó clara otra cosa: cuando Djokovic pierda, que perderá, lo más probable es que el rival sea Nadal. El nivel del español es altísimo, sigue siéndolo. Rafa está tan bien como en sus grandes momentos. Es el serbio quien ha cambiado. Antes era un jugador con propensión a rendirse, pero ahora pierde el primer set y sigue creyendo en su victoria.

La igualdad fue la constante en el partido. En el primer set, el español dominó claramente al principio. Se puso 5-1 con un juego de pies frenético y el saque en plena potencia. Cuando Nadal sale a comerse al rival, el otro sólo puede admirar el fenómeno de la naturaleza. Corre, pega, recupera. Ni un instante para respirar. Después se dejó ir, perdió un servicio, pareció nervioso, pero, al final, se repuso y terminó cerrando el parcial (6-4).

No es sencillo ser el número uno y ver que hay alguien que está mejor que tú

En el segundo, la moneda cambió de cara. Djokovic comenzó fuerte, rompió rápido y no volvió a mirar atrás. Con su servicio está enorme e incluso hizo sufrir a Nadal cuando era este quien sacaba. A remolque, el balear no se siente tan a gusto. No es sencillo ser el número uno y ver que hay alguien que está mejor que tú. Nadal, como el nuevo Djokovic, no se rindió en ningún momento, pero terminó cediendo por 6-3.

Ya en el tercer set, puro arte. La igualdad en su máximo exponente. Cada jugador se aferraba a su servicio sabedor de que el más mínimo paso atrás sería seguro de derrota. Golpes intensos, memorables, intercambios largos, palos a la línea. Magníficos en todas las artes, los dos merecían ganar.

Con tanta igualdad lo normal era terminar con un tie break. Y así pasó, claro. Los cinco primeros puntos terminaron de lado del restador, nada tenía sentido, Nadal incluso hizo una doble falta. Hasta que Djokovic puso cordura. Subió el nivel con su servicio y termino sometiendo a Nadal, que sigue con una cuenta pendiente en Miami.