Viernes, 1 de Abril de 2011

Rubalcaba acusa a Aznar de criticar "con las tripas"

El portavoz replica al ex presidente por vincular los GAL al proceso de paz

MIGUEL ÁNGEL MARFULL ·01/04/2011 - 23:00h

EFE - Rubalcaba, tras el Consejo de Ministros.-

"No hay más que escucharle para saber qué le pasa por la cabeza o por las tripas, que es un sitio mucho peor para tener las cosas atascadas". El número dos del Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, rebatió así el papel de fiscal que se arrogó este viernes el expresidente José María Aznar en el juicio al proceso de paz que entreteje el PP con los hilos del caso Faisán y la versión de ETA sobre su trato con emisarios del Gobierno aceptada sin reservas por los conservadores.

En un acto electoral, Aznar ligó este viernes el último diálogo con la banda a los GAL y tachó de "deslealtad" el intento de conversar con ETA, ignorando su anterior negociación con los terroristas. "Sus expresiones se comentan por sí solas", se frenó Rubalcaba.

"Qué suerte que el PP esté en el Pacto Antiterrorista", ironiza Rubalcaba

"Se pueden imaginar que tengo respuestas, pero desde esta mesa no. Contestar a según qué cosas no ayuda y no lo voy a hacer", zanjó el vicepresidente primero desde la sala de prensa de Moncloa, donde compareció tras la reunión del Consejo de Ministros.

Rubalcaba se remitió en varias ocasiones a su respuesta parlamentaria del pasado miércoles, cuando acusó al PP de "llevar al Congreso bazofia de ETA" en referencia a las notas sobre el último proceso de paz preparadas por la banda y agitadas por el partido conservador. Igual que reprochó al PP contaminar el Parlamento con la versión etarra del proceso, el titular de Interior no quiso que los papeles de ETA entraran también en Moncloa. Con ese argumento evitó añadir valoraciones a su contenido.

"Me remito a lo que apunté en el Congreso. Si critiqué que el PP llevase ciertos documentos, no los voy a comentar yo desde aquí", insistió Rubalcaba. El titular de Interior con esta fórmula contestar si el Gobierno buscó un tercer acercamiento a ETA en otoño de 2007, cuatro meses después de la ruptura formal de la tregua y transcurrido casi un año del atentado mortal de la T-4 del aeropuerto madrileño de Barajas. El episodio figura en los papeles incautados al exjefe etarra Francisco Javier López Peña, Thierry, y han agitado las críticas del PP hasta poner a prueba la elasticidad del Pacto Antiterrorista.

El voto particular sobre Sortu interfieren el fallo del TC, dicel vicepresidente

Sobrevolando la capacidad de estiramiento hasta el límite del acuerdo que excluye la política contra ETA de la refriega partidaria, el máximo responsable de Interior no quiso diagnosticar el estado de salud de este compromiso, suscrito en el año 2000 por el PP entonces en el Gobierno y un PSOE en la oposición a propuesta de Zapatero.

"Cuando escucho a algún dirigente del PP hablar del Pacto Antiterrorista, pienso que menos mal que están en el Pacto; si no, no sé qué harían conmigo", ironizó Rubalcaba. "Qué suerte tengo de que estén en el acuerdo y que digan que lo respetan, de lo contrario, la que me cabría esperar", reiteró.

"No voy a entrar en polémica"

La política antiterrorista del Gobierno "bajo la dirección de su presidente", remarcó "va muy bien, entre otras cosas porque, durante la tregua se hicieron las cosas muy bien, por eso estamos donde estamos y quiero que sigan las cosas así porque estamos muy cerca del final, por lo tanto, no voy a entrar en polémica con el PP", concluyó para intentar aparcar la controversia.

El vicepresidente negó que las amenazas a la unidad de las fuerzas democráticas contra ETA se alimente también con las discrepancias del PNV tras la decisión del Tribunal Supremo de condenara la ilegalidad a Sortu. Después de que el líder nacionalista vasco pidiera al Estado "altura de miras" ante la nueva marca de la izquierda abertzale radical, Rubalcaba minimizó las "diferencias", enmarcándolas como una reacción "lógica" en el momento del "principio del fin" de ETA. Es "natural", que haya quien "quiera ir más deprisa", apuntó conciliador.

Rubalcaba no comentó el voto particular que siete magistrados del Tribunal Supremo han apuntado sobre la decisión. No los ha leído, se excusó. Lo hará este fin de semana. "Las sentencias se respetan y se acatan", se limitó a señalar el portavoz del Ejecutivo.

¿Influirá el análisis de los jueces discrepantes del Supremo en el fallo del Tribunal Constitucional sobre Sortu? El vicepresidente aseguró que ambas instancias trabajan "de forma autónoma e independiente". No habrá, por tanto, interferencias, según el análisis del Ejecutivo. El Constitucional "hará lo que considere oportuno" y su decisión, subrayó, "será respetada por el Gobierno tanto en el fondo como en la forma".

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