Viernes, 1 de Abril de 2011

Miles de manifestantes piden la caída de Gadafi en Bengasi y rechazan a Al Qaeda

EFE ·01/04/2011 - 11:59h

EFE - Un miliciano rebelde libio apunta su ametralladora desde una furgoneta "pick up" en una carretera entre Brega y Ajdabiya, Libia, ayer jueves 31 de marzo. El frente de batalla entre las fuerzas leales al líder libio, Muamar al Gadafi, y los rebeldes continúa en Brega (200 kilómetros al oeste de Bengasi).

Miles de personas se manifestaron hoy en la plaza de los juzgados de Bengasi para pedir la caída del régimen de Muamar el Gadafi y demostrar que no hay militantes de Al Qaeda en las filas rebeldes.

Desde primera hora de la mañana, centenares de personas se dirigieron a la céntrica plaza, frente al mar Mediterráneo, pertrechados con banderas tricolor -rojo, negro y verde- de la época monárquica, pese a que el día lluvioso no acompañaba para estar al aire libre.

Muchos llevaban también enseñas francesas, cataríes, estadounidenses, libanesas, canadienses y británicas.

Como viene siendo habitual, la protesta comenzó con el rezo musulmán del viernes en el que el imán que encabezó la oración habló del conflicto que se está desarrollando en el país.

El líder libio, Muamar Gadafi, "es un problema para Libia, queremos una Libia libre", aseguró el imán, que subrayó que "los que están con Gadafi no serán parte de la solución".

"Viva la Libia libre, tenemos armas para defendernos de su Ejército (de Gadafi)", agregó el religioso.

Tras el rezo comenzó la protesta en la que los manifestantes gritaron lemas como "no hay más dios que Alá", "levanta la cabeza, Libia libre" y "no Al Qaeda, no terroristas, sí jóvenes".

Allí se encontraban los amigos Ahmad Ibrahim, de 35 años, y Fathi Dagari, de 40, que llevaban sus alfombras para rezar en los hombros y aseguraron a Efe que van todos los días a la plaza para pedir que el dirigente libio se marche.

Ibrahim, que es contable y está casado, con un hijo, apuntó que apenas tiene ahora trabajo.

Además, explicó que su primo es "uno de los mártires de la revolución", al tiempo que apuntaba con el dedo a uno de los carteles colgados en la fachada de la sede de los juzgados, donde aparece la foto de su pariente.

"Murió en Ajdabiya durante los enfrentamientos con las fuerzas de Gadafi el pasado día 22 -recordó Ibrahim-. Ha dejado cinco hijos, dos chicos y tres chicas, supongo que mi hermano ayudará a su familia".

Por su parte, Dagari contó que él tiene 41 años y cuatro hijos varones, y que nunca ha tenido un trabajo fijo.

"Por eso quiero que Gadafi se marche, los sueldos son muy bajos, somos muchas personas, no se construyen viviendas nuevas", se quejó Dagari, quien indicó que trabaja de forma temporal como pintor, albañil y de lo que vaya saliendo.

Dagari destacó que un sueldo normal en Libia es de unos 150 dólares, mientras que en otros países árabes como los Emiratos Árabes Unidos y Catar puede llegar a los 2.000 dólares.

"Libia es un país rico, pero la gente no lo es, necesitamos que Gadafi abandone el poder", apuntó Dagari, mientras pasaba a su lado una veintena de jóvenes con banderas internacionales gritando que no hay militantes de Al Qaeda entre los revolucionarios.

Durante la manifestación, intervino uno de los líderes tribales del clan Tabu de Kofra, en el sur del país, vestido con túnica y turbante blancos, quien reiteró el anuncio que hizo hace dos días ante los medios de comunicación de que su tribu se ha unido a la llamada "revolución del 17 de febrero".

Inmediatamente después de efectuar el anuncio los manifestantes, entre los que había muchos niños acompañados por sus padres, aplaudieron entusiasmados.