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Viernes, 1 de Abril de 2011

El detenido por dos desapariciones en Els Pallaresos pasa a disposición del juez

EFE ·01/04/2011 - 07:55h

EFE - Vista de la casa del detenido por los Mossos d'Esquadra por su presunta relación con la desaparición, hace dos años, de dos familiares en Els Pallaresos (Tarragona), y se da la circunstancia de que en 1993 ya fue condenado a 57 años de prisión por la muerte en 1988 de su expareja y de su hijo.

R.L., el hombre de 58 años detenido el miércoles por su presunta implicación en la desaparición hace dos años de su excompañera y su cuñado, pasará hoy a disposición del juzgado de instrucción número 2 de Tarragona, han informado a Efe fuentes judiciales.

Los Mossos d'Esquadra también registraron su domicilio, en la calle Príncep de Viana de Els Pallaresos, donde se incautaron diversos objetos como palas, picos o un saco para comprobar si tenían rastros de sangre.

Los Mossos sospechan que el detenido guarda relación con la desaparición, el 27 de marzo del 2009, de su excompañera sentimental, Julia Lamas, portera en un bloque de la Rambla Nova de Tarragona, y de su cuñado, Maurici Font, un jubilado que cultivaba un huerto y que sufría diabetes.

El detenido fue la última persona que vio a ambos con vida, y el vehículo de Maurici apareció ese mismo día con las puertas abiertas en la estación de Renfe de Tarragona.

R.L. había sido condenado en 1993 a 57 años de prisión por el asesinato de su primera mujer, Dolores Camacho, y de su hijo Daniel, de 6 años, crímenes cometidos en junio de 1988 y julio de 1989, respectivamente. Su mujer apareció decapitada en la vía del tren en L'Aldea, en lo que pareció un suicidio, y en el caso de su hijo se trató de un accidente de coche en el que falleció el menor, que murió carbonizado tras caer por un terraplén de 20 metros en la vía que une Xerta con Gandesa, y donde R.L., que conducía el vehículo, salió ileso.

R.L. cobró del seguro 3 millones de pesetas por el accidente de tráfico, pero nueve meses después fue detenido por estos hechos e ingresó en 1990 en prisión preventiva.

Fue juzgado en noviembre de 1993 en la Audiencia de Tarragona, en una vista en la que el fiscal pidió 50 años de prisión y una indemnización de 18,5 millones de pesetas.

Tras negar durante el juicio todos los cargos, incluso la muerte de su hijo, que sí que había admitido ante la policía, la Audiencia le condenó a 57 años de prisión, aunque solamente llegó a cumplir nueve "por buena conducta", según las mismas fuentes.

Tras nueve años de condena, salió en libertad condicional -ya había disfrutado de algún permiso durante su estancia en la cárcel- y empezó a trabajar como conductor de ambulancias, primero, y luego como camarero, hasta que el año pasado montó su propio negocio, el bar La Parada en el barrio de Riuclar.