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Lunes, 28 de Marzo de 2011

Muchos hispanos dudan sobre la donación de órganos

Reuters ·28/03/2011 - 18:36h

Por Jim Forsyth

Cuando la hija adolescente de Norma García murió en un accidente automovilístico, no sabía que una decisión que tomó resultaría tan controvertida y pusiera a prueba su identidad cultural y su fe cristiana.

Después de que se declaró la muerte cerebral de su hija Jasmine García, de 13 años, luego del accidente ocurrido en el 2001, médicos del Hospital Universitario de San Antonio, Texas, le preguntaron si donaría los órganos de su hija.

"La mayor parte de mi familia tenía la creencia de que, '¿Cómo podrías hacer eso? ¿Cómo podrías permitir que sea mutilada? ¿Cómo podrías permitirles sacarle el corazón?'", dijo García, que trabaja de agente inmobiliaria.

"Mi padres son de México y tenían la sensación de que, 'Ella es tu hija. ¿Por qué les permitirías que le hagan eso?'", agregó.

García decidió donar el corazón y el hígado de Jasmine. Fue una decisión que la distanció de varios familiares durante cierto tiempo.

Su experiencia pone de manifiesto una división cultural que según los defensores de la donación de órganos está amenazando la posibilidad de los cirujanos de salvar vidas mediante el trasplante de órganos.

Los hispanos, en especial la primera y segunda generación de los mexicano-estadounidenses, están menos dispuestos a donar órganos que los estadounidenses en su conjunto, de acuerdo a expertos en el tema.

"Encontramos que la comunidad hispana nos dice, 'Mi religión indica que no done' y 'No puedo tener el ataúd abierto porque el cuerpo se dañará'", dijo Esmeralda Pérez de la Alianza para Compartir Organos de Texas.

"Sienten que su ser querido será desfigurado, o la persona no podrá ir al cielo porque su cuerpo no está entero", indicó.

En el sur de Texas donde los latinos constituyen la vasta mayoría de los 1,4 millones de habitantes sólo se donaron los órganos de 19 individuos en el 2010, de acuerdo a la alianza. El promedio total de Estados Unidos es de cerca de 26 donantes de órganos por millón de personas, dijo Pérez.

Treinta y un por ciento de los donantes de órganos en todo Texas en el 2010 fueron hispanos. Cifras del nuevo censo muestran que un 42 por ciento de la población del estado es latina.

La reticencia de los latinos con respecto a la donación de órganos se centra en la religión, dijo Nuvia Enriquez, coordinadora de la parte hispana de la Red de Donantes de Arizona.

"Gran parte del trabajo que hacemos es salir y tratar de aclarar algunos de esos mitos", dijo.

"Les hablamos sobre la posición de la iglesia católica sobre la donación, que es muy positiva. El Papa Juan Pablo II fue en realidad el primer Papa en declarar la donación como un acto se amor y el Papa Benedicto XVI, cuando era cardenal, portaba una tarjeta de donante de órganos", agregó.

El reverendo John Leies, un importante teólogo católico, dijo que la iglesia está trabajando para convencer a los fieles que la donación de órganos no incapacita al cuerpo para la otra vida.

"La iglesia está muy consciente de que hay mucha gente esperando por órganos, y no hay suficientes para entregar y la gente muere sin recibir sus órganos", dijo. "Es difícil luchar contra esas ideas culturales, y quizá la iglesia no ha hecho un esfuerzo lo suficientemente bueno", agregó.

Pérez dijo que un 45 por ciento de los pacientes que están en la lista de espera nacional para recibir órganos son hispanos.

García relató que sus familiares, que criticaron su decisión, se han vuelto grandes partidarios de la donación de órganos.

"Luego que todos nos educamos más y mi familia comenzó a asistir a estos eventos donde las familias de donantes se reúnen con los receptores de órganos, y vieron cuánta diferencia hizo en las vidas de otros, el bien que podían hacer por todas estas personas y cómo se mantenía vivo el recuerdo de Jasmine, creo que entendieron que era la decisión correcta", concluyó.