Lunes, 14 de Enero de 2008

China e India, las dos economías que más crecen del mundo, se tienden la mano

EFE ·14/01/2008 - 16:20h

EFE - El primer ministro chino, Wen Jiabao (i), y su homólogo indio, Manmohan Singh, durante la ceremonia de bienvenida celebrada en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín.

China y la India, los dos países emergentes de mayor crecimiento y cuya población representa el 40 por ciento de la mundial, dejaron hoy a un lado su tradicional desconfianza para acorazar sus relaciones, empezando por las económicas, y apurar la resolución de sus históricas disputas fronterizas.

"Damos la máxima prioridad al desarrollo de una relación de asociación beneficiosa y de cooperación con China", afirmó hoy el primer ministro indio, Manmohan Singh, antes de reunirse con su homólogo chino, Wen Jiabao, en el Gran Palacio del Pueblo.

Wen, por su parte, destacó que "hay espacio suficiente en el mundo para que los dos países sigan creciendo" y apuntó que "el desarrollo mutuo de ambos países cambiará la perspectiva de Asia e incluso del mundo".

Sin despojarse del característico turbante azul celeste de los sij, Singh efectúa desde ayer y hasta mañana su primer viaje oficial a China, el primero de un jefe de gobierno indio en cinco años y tras varios aplazamientos debidos a las disputas fronterizas bilaterales.

Pero Pekín y Nueva Delhi están decididos a ser buenos amigos, como muestra el comunicado conjunto emitido tras la reunión, en el que los dos países informan de que han acordado, entre otras cosas, triplicar para 2010 sus intercambios comerciales hasta los 60.000 millones de dólares.

Eso sí, poco antes, en un foro de inversión con empresarios de ambos países, Singh instaba a Pekín a que facilite la entrada a las mercancías indias en China a fin de aminorar el déficit de su país, que se duplicó en los dos últimos años.

Las disputas fronterizas, que llevaron a una breve guerra en 1962, también están contenidas, aunque sin compromisos demasiado específicos, en el comunicado conjunto.

"Los dos países están dispuestos a resolver las diferencias principales, incluida la cuestión fronteriza, a través de negociaciones pacíficas", reza el documento, que insta a los negociadores a lograr "cuanto antes" un marco para el acuerdo.

China reclama su soberanía sobre Arunachal Pradesh (de 90.000 kilómetros cuadrados), y la India afirma que Pekín ocupa ilegalmente 38.000 kilómetros cuadrados de Cachemira (la región que los chinos denominan Aksai Chin), que Pakistán cedió unilateralmente a Pekín.

No obstante, los expertos creen que el pacto aún no se vislumbra.

"Ninguna parte está totalmente preparada para dar el paso decisivo que la otra espera", dijo Hu Shisheng, del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, citado por el "China Daily".

El cambio climático y la seguridad energética fueron otras áreas en las que los dos gigantes asiáticos desean más compenetración.

En concreto, apostaron por "promover una cooperación en energía nuclear civil coherente con los respectivos compromisos internacionales y que contribuya a la seguridad energética y a lidiar con el cambio climático".

Tras décadas de recelos en materia defensiva entre ambas potencias nucleares, durante las que China tendió la mano al tradicional enemigo indio, Pakistán, la visita de Singh ha dado también un nuevo empujón a la cooperación militar.

Los dos primeros ministros acordaron profundizar la confianza entre sus dos fuerzas armadas y celebrar maniobras militares conjuntas este año, después de las que organizaron, por primera vez, a finales del año pasado.

Durante la ajetreada jornada, las delegaciones sellaron acuerdos de cooperación en construcción, inversiones, servicios financieros, tecnología, educación, medicina, geociencia y turismo.

"La visita servirá para que el dragón chino y el elefante indio empiecen a bailar juntos de forma armoniosa en el escenario internacional", aseguró Jin Chanrong, experto del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad del Pueblo.

Habrá que ver ahora si la amistad entre gobiernos se traslada también a sus ciudadanos, que hasta ahora vivían como casi perfectos desconocidos pese a su vecindad.