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Domingo, 27 de Marzo de 2011

Vettel aplasta la revolución

El piloto de Red Bull logra el primer triunfo del curso tras dominar de principio a fin la carrera de Melbourne. Alonso, obligado a remontar tras una mala salida, acaba cuarto por detrás de los sorprendentes Hamilton y Petrov

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ ·27/03/2011 - 09:27h

Cambiar para que todo siga igual. La ilusionante pretemporada del nuevo alerón trasero móvil (DRS), el retorno del kers (mecanismo de aceleración súbita), los prohibidos doble difusor y conducto F, los neumáticos Pirelli de cristal y blablá sucumbió atropellada sin contemplaciones por el estrepitoso triunfo de Sebastian Vettel en Australia, cita inaugural de un Mundial que nace teñido de continuismo.

Tras destapar en la calificación del sábado la insultante superioridad del Red Bull RB7, el campeón del mundo se dio un agradable paseo al sol descendente de la tarde de Melbourne para embolsarse el primer triunfo de la temporada.

El caos pregonado por los gurús de las escuderías, según los datos de degradación de las ruedas obtenidos durante el invierno, no fue tal. Y del presunto revuelo generalizado en pista inherente a la utilización, conjunta o por separado, del DRS y el kers, nada de nada. Como casi siempre, la salida marcó una carrera más concienzuda que excitante.

Pese a no montar kers, el campeón del mundo firma una salida vertiginosa

Por no hacerle falta, Vettelni siquiera necesita el kers.Red Bull sigue siendo una máquina poderosa, incluso humillante en ciertos momentos. Por ejemplo, cuando dejó petrificado a Hamilton nada más apagarse los semáforos rojos. El sábado, el inglés, segundo en la parrilla, amenazó públicamente a Vettel con amargarle el día. Así que pisó a fondo, aplastó el botón del kers y, cuando quiso darse cuenta, el diabólico trasero del auto austriaco le sacaba ya 200 metros en la primera curva. Y cuando el McLaren pisó la línea de meta para acometer la segunda vuelta, circulaba ya a casi 2,5 segundos del líder. Efectivamente, un infierno.

No obstante, Lewis segundo en el podio y su equipo rubricaron una actuación impecable. El británico, su com-pañero Button, sexto, y la escudería que viste a ambos dieron un clase magistral de improvisación eficaz. Demostraron que en el reino de la tecnología punta se puede cambiar de caballo en medio del río sin que te arrastre la corriente. Tras unos desastrosos entrenamientos fruto del exceso de innovación en el diseño del MP4-26, los ingenieros de Woking bajaron al trastero, de-sempolvaron varias antiguas piezas aerodinámicas y, visto y no visto, el coche ha recuperado la alegría.

Ferrari, en cambio, aterrizó en Australia confiado y pone rumbo a Malasia con dudas. O, casi peor, con la certeza de, en el mejor de los casos, no haber avanzado nada. Parecen seguir a años luz de Red Bullen la sesión de los sábados y sólo las manos de Alonso se empeñan en aferrarse al rebufo de las balas austriacas en los grandes premios.

Alguersuari, 11º tras la descalificación de Pérez y Kobayashi, los dos Sauber

El español, quinto en la parrilla, salió mal, no pudo sortear el bloqueo doble de Petrov y Button, y cuando pretendió reaccionar, la jauría le había asestado un mordisco que le costó cuatro puestos. Inició entonces una remontaba sin tregua que le llevó a la cuarta plaza final y, sobre todo, a demostrar por enésima vez el buen ritmo del coche italiano en tandas largas. De hecho, Massa, muy combativo al principio y deprimido en el tramo final, firmó la vuelta rápida: 1:28.947.

La Scuderia deberá analizar también con lupa la estrategia, pues es el único de los 11 equipos en pista Hispania no tomó la salida al no superar el sábado en la Q1 la nueva regla del 107% (el tiempo en esa sesión no debe exceder dicho porcentaje respecto al más rápido de la misma) que ordenó a sus dos pilotos entrar tres veces a cambiar ruedas. Excepto Pérez, que sólo pisó una vez el garaje, casi todos realizaron dos paradas. Únicamente Webber (Red Bull), Button (McLaren) y Alguersuari (Toro Rosso) hicieron lo mismo que los Ferrari.

Y el catalán realizó una parada más de las que hubiera deseado porque, tras ganar dos posiciones en la salida, se topó bruscamente con Schumacher, que le arrancó el alerón delantero. Alguersuari tuvo que cambiar el morro del coche y a partir de ese momento se vio obligado a remontar, pero no pudo llegar a los puntos. Entró decimotercero y ni siquiera la descalificación de los dos Sauber le permitió sumar uno. Se quedó a un solo escalón.

El campeonato apenas ha amanecido, pero pinta similar al de 2010. McLaren y Ferrari siguen obligados a trabajar a destajo tras la estela de Red Bull. Y Vettel, número uno de la parrilla y de su escudería, sólo sufrirá por errores propios, estrategias equivocadas o averías mecánicas. De lo contrario, su dictadura amenaza con enterrar sin pestañearla pretendida revolución de 2011.