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Viernes, 25 de Marzo de 2011

Problemas laborales causados por la artritis van y vienen

Reuters ·25/03/2011 - 17:28h

Por Amy Norton

Muchas personas con artritis suelen tener problemas para trabajar, pero un estudio sugiere que eso no disminuiría su productividad.

Y, en muchos casos, se verían ayudados por algunos cambios sencillos en el sitio de trabajo.

La artritis puede causar limitaciones laborales. De hecho, un estudio federal de Estados Unidos halló que un tercio de los pacientes en edad productiva considera que la artritis interfiere con sus trabajos.

Pero el nuevo estudio, efectuado sobre casi 500 trabajadores con artritis, halló que ciertas dificultades son comunes, pero no constantes.

En 4,5 años de seguimiento, tres cuartos de los participantes dijeron sentir una dificultad ocasional, y no continua, para trabajar. Sólo 9 de cada 100 participantes tuvieron problemas graves constantes (que les impedían cumplir con sus tareas o los obligaban a reducir las horas de trabajo).

La limitación laboral por la artritis "es algo que siempre se debatió como algo constante. Pero es más episódica", dijo la doctora Monique A.M. Gignac, profesora asociada de la University of Toronto, Canadá, y autora principal del estudio.

Y eso, sostuvo, es algo que deben saber los empleadores, las aseguradoras y los empleados con artritis.

"Existe la idea de que las personas con artritis son un problema en el lugar de trabajo, pero no es así", agregó.

En el estudio, los principales problemas surgieron al levantar o cargar objetos y cuando las personas permanecieron arrodilladas o paradas por períodos prolongados, según lo indicado por entre el 50 y el 75 por ciento de los participantes.

Al analizar cómo se reducían esos problemas, los trabajadores tendían a tomar medidas simples, como usar instrumentos o modificar los muebles para facilitar sus tareas.

La autora señaló que es de ayuda tener una silla mejor, un soporte para los pies o un teclado especial; o tomar medidas gratuitas, como organizar el escritorio para tener todo a mano o pararse varias veces de la silla para caminar y estirarse.

"Hay cosas que se pueden hacer para mantener la energía y reducir el dolor", dijo Gignac.

Muy pocos participantes tomaron medidas más importantes, como cambiar el horario laboral (hasta 17 por cada 100).

Los resultados, publicados en Arthritis Care & Research, surgen de encuestas a 490 trabajadores con osteoartritis o artritis inflamatoria.

La mayoría de los participantes con artritis inflamatoria tenía artritis reumática, en la que el sistema inmunológico ataca por error los tejidos de las articulaciones.

Las ocupaciones de los participantes iban desde el transporte y las ventas, hasta la enseñanza y el comercio. Se los entrevistó 4 veces en los 4,5 años que duró el estudio.

Para Gignac, la aparición y la desaparición de las limitaciones laborales podrían atribuirse a la naturaleza de la artritis. En algunos pudo influir también el cambio de tratamiento o de trabajo.

Gignac sugirió que los trabajadores con síntomas de artritis actúen rápido en lugar de esperar para consultar al médico, diagnosticar la enfermedad e iniciar un tratamiento.

En los lugares de trabajo que cuentan con un Departamento de Recursos Humanos, las personas con artritis podrían preguntar anónimamente si existe algún puesto de trabajo disponible.

Y si no quieren informar sobre su condición en el trabajo, la autora recomendó que le pidan al médico alguna orientación para realizar ajustes que les faciliten sus tareas.

FUENTE: Arthritis Care & Research, online 25 de febrero del 2011.