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Viernes, 25 de Marzo de 2011

Más de 74 muertos por el terremoto de Myanmar y Tailandia

La cifra de heridos registrados por el seísmo de 6,8 asciende a un centenar, los cuales son atendidos en el hospital de Tachilek

PUBLICO.ES/EFE ·25/03/2011 - 09:35h

EFE - Dos monjes budistas observan los daños en el templo de Wat Chedi Luang (Tailandia)tras el seísmo de 6,8 grados.

La cifra de muertos por el seísmo de 6,8 grados que sacudió la zona fronteriza entre Myanmar, Tailandia y Laos aumenta ya a 70. Más de un centenar de heridos han sido atendidos en el hospital de Tachilek, donde se ha establecido el centro de rescate y de ayuda a los damnificados.

Es el balance oficial de víctimas mortales anunciado por la radio estatal birmana, que difiere del que hacía casi 24 horas después del seísmo el grupo rebelde Ejército del Estado Shan, que las elevaba a 130 y contabilizaba 230 heridos. 

50 muertos y 40 heridos por el seísmo en la zona fronteriza entre Tailandia y Myanmar

El temblor tuvo lugar en una zona remota, montañosa y poco habitada en el llamado Triángulo de Oro del tráfico de drogas, donde convergen las fronteras de Myanmar, Laos y Tailandia.

La mayor parte de las muertes se produjeron en aldeas situadas en la zona del noreste de Myanmar colindante con Tailandia. Las localidades de Tachilek, Mong Lin, Mang Pyak y Tarlay han sido las principal afectadas en número de muertos y derrumbamiento de edificios, entre los que se incluyen los monasterios budistas de Fonekha, Naamkham y Parhlaing.

Veinte de las víctimas mortales se registraron en el pueblo de Tarlay del estado Shan situado cerca del epicentro y donde varios edificios y monasterios se colapsaron por el seísmo. Además, han muerto al menos 17 soldados y civiles que se alojaban en barras del acuartelamiento del Regimiento Infantería Ligera, ubicado en las afueras de Tachilek, uno de los pasos fronterizos con Tailandia.

La fuerte sacudida provocó un apagón temporal en la ciudad fronteriza tailandesa de Mae Sai, y algunos turistas salieron de sus hoteles y durmieron a la intemperie por miedo a las réplicas en otras comunidades del norte del país.