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Miércoles, 23 de Marzo de 2011

El silencio de Zapatero acentúa la tensión en el PSOE

Los sectores enfrentados por la sucesión pugnan por imponer su calendario en el proceso

G. LÓPEZ ALBA ·23/03/2011 - 08:20h

Zapatero, ayer, en el Senado. marta jara

"Ni media palabra" sobre la cuestión sucesoria se escuchó en la reunión que el Grupo Parlamentario Socialista celebró ayer, como cada martes, pero el tema volvió a acaparar las conversaciones de patio de sus miembros, en el Congreso y en el Senado.

El desconcierto y la confusión tornaron a ser la nota dominante al frustrarse la expectativa de que José Luis Rodríguez Zapatero pudiera arrojar, con voz propia, alguna luz en la reunión que la Ejecutiva federal celebró el lunes.

El presidente del Gobierno aún no ha dicho la última palabra

No hubo tal y los socialistas han vuelto a la oscuridad que emana del mutismo presidencial, lo que da pie a que se mantenga vivo el pulso entre quienes tratan de influir en Zapatero para que cumpla su plan de anunciar en el Comité Federal del 2 de abril que no volverá a ser candidato electoral y los que intentan convencerle de que eso sería "un error histórico", más cuando España se ha involucrado en la guerra de Libia.

El presidente del Gobierno, molesto por la filtración de sus reflexiones, que le inclinan a hacer el anuncio en la fecha citada, aún no ha dicho la última palabra. Entre la guerra de Libia, la situación económica y la cumbre europea que comienza el jueves, Zapatero no dispondrá hasta el domingo de "tiempo libre" para resolver si finalmente anuncia su decisión el día 2 de abril o la aplaza hasta después de las elecciones del 22 de mayo, como era su propósito hasta hace pocas fechas.

Declaraciones

Los diputados socialistas callan en el Grupo y hablan en los pasillos

Curiosamente, algunos de los que más se han caracterizado públicamente en reclamar que despejara la incógnita antes de los comicios municipales y autonómicos, ayer parecían haber cambiado de criterio. Así, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, pidió en Antena 3 que se deje "tranquilo" a Zapatero para que "todo salga bien" y apuntó que el "factor sorpresa" ya es algo imposible de conseguir en este asunto. Y el extremeño Guillermo Fernández Vara defendió que "los tiempos los tiene que manejar el presidente", a la vez que subrayaba cómo "muchos ciudadanos no entienden por qué se está dedicando tanto tiempo" a este asunto.

También el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, que el lunes se reunió con Zapatero en la Moncloa, expresó un "pleno respeto por lo que haga" el presidente del Gobierno. "Tiene que tomar la decisión que quiera tomar en el momento en que quiera hacerlo", dijo el secretario general de los socialistas andaluces. Griñán no aclaró si las elecciones generales se haráncoincidir, como es costumbre, con las de Andalucía.

El vicesecretario general del partido, José Blanco, optó por el silencio. "Voy a ser leal conmigo mismo y con el presidente del Gobierno y no daré ni una sola opinión hasta que el presidente del Gobierno exprese cuál es su decisión", dijo en Lugo, según informa Europa Press.

División de opiniones

Las opiniones internas están divididas entre quienes aprecian más contraindicaciones en el anuncio inmediato de la retirada de Zapatero y los que creen que sería peor demorarlo hasta junio o incluso hasta las navidades. Una parte de esa división de pareceres obedece al escenario de convocatoria de elecciones primarias que se abriría tras el anuncio de Zapatero. Las primarias sólo se celebrarían si se presentara más de un candidato que lograse reunir los apoyos necesarios la mayoría de la Ejecutiva o del Comité federal, o el aval del 10% de los militantes.

Estando en la cabeza de todos que el candidato oficial será Alfredo Pérez Rubalcaba, cualquier otro dirigente que quisiera competir tendría más difícil la recogida de avales en plena precampaña para el 22 de mayo.

El PP pide el fin de la "duda hamletiana"

El portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, pidió a Zapatero que despeje ya "sus dudas hamletianas" para "centrarse en los problemas que de verdad preocupan a los españoles" y, si no es capaz, haga "una llamada a las urnas".

Zapatero ironizó sobre sus "consejos bienintencionados" y le reprochó que haga "tan miserable" el debate político al esgrimir un "índice de la miseria" que según el PP sitúa a España a la cabeza de la UE y según el presidente, carece de crédito.