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Miércoles, 23 de Marzo de 2011

El 'No a la guerra' sigue teniendo abanderados

Artistas e intelectuales mantienen firme su postura antibelicista a pesar de las diferencias con la guerra de Irak

ELENA HERRERA / SUSANA HIDALGO ·23/03/2011 - 01:00h

La firme unidad antibelicista de la mayoría de los artistas e intelectuales españoles a la hora de defender el No a la guerra contra la intervención militar ilegal en Irak se ha llenado de matices cuando ha llegado el momento de que se pronuncien acerca de la participación de España en la operación armada en Libia.

La intervención contra el régimen de Muamar Gadafi se produce en un contexto bien diferente al que vivía el país en 2003. El partido del Gobierno ya no es el PP y, a diferencia de la de Irak, la operación en Libia llega auspiciada por una resolución del Consejo General de la ONU. Pese a ello, sigue habiendo para quienes el No a la guerra no admite matices.

Rosa Regàs: "Hay mucha gente en contra; no hemos salido a la calle pero ya saldremos"

La escritora Rosa Regàs no vacila a la hora de mostrar su absoluto rechazo a la intervención aliada en Libia. "Estoy totalmente en contra, es irracional. ¿Por qué no nos explican cómo han intentado que mejorara la situación sin recurrir a la guerra?". Para Regàs, la acción militar contra el régimen de Gadafi viene marcada por los intereses estratégicos y por la existencia de reservas de hidrocarburos en la zona. "[Los aliados] Sólo buscan tener más ventajas con el petróleo y asegurar que todos los países del norte de África van a apoyar las políticas de Israel".

El actor Willie Toledo insiste en la misma idea: "Es una nueva agresión imperialista para apoderarse de los recursos naturales de un país, en este caso el petróleo. Nos están vendiendo una guerra humanitaria, pero es sólo una cuestión de recursos". Para Toledo, la intervención en el norte de África tiene "cero diferencias" con las guerras de Irak o Afganistán e incluso percibe una "táctica mucho más feroz" en este caso. El artista acusa, además, a la comunidad internacional de haber convertido a Gadafi, de la noche a la mañana, en el "enemigo número uno".

En diferentes términos, el cantautor Pedro Guerra, que también condena el uso de la fuerza en la resolución de conflictos, se pronuncia sobre el autócrata libio. "Gadafi es algo terrible. Lamento que se haya tenido que llegar a esta situación para eliminar a alguien que antes era amigo de los aliados. No es una persona perjudicial ahora, lo ha sido siempre". Su compañero en los escenarios Ismael Serrano se muestra "endesacuerdo" con cualquier acción militar, aunque apunta a la necesidad de que la comunidad internacional ampare a la población civil en este tipo de situaciones. "Hay varios aspectos que hacen diferente esta intervención respecto a la de Irak, entre ellas la propia situación de guerra civil en Libia o el auspicio de la resolución de la ONU".

Willie Toledo: "Nos venden una guerra humanitaria, pero sólo es por petróleo"

A pesar de estas divergencias, Serrano subraya su "tristeza" por el "fracaso de las vías diplomáticas y políticas" en la resolución del conflicto en Libia. "No sé hasta qué punto [los aliados] han agotado esas vías", apunta Serrano con un punto de desconfianza. Para el cantante madrileño, la premura en la acción de la ONU revela cierta "hipocresía" en la comunidad internacional. "El hecho de que en Libia haya grandes reservas de petróleo desacredita esa pretendida acción humanitaria por la que dicen intervenir. ¿Por qué han actuado en Libia y no en otros países donde también hay conflictos?".

El actor Juan Margallo también se une al grupo de los que enarbolan la bandera del No a la guerra. "Me muestro en contra en el sentido de que no hay un mismo rasero para medir a todos los dictadores. Hay petróleo y eso indudablemente influye". Margallo insiste con otro argumento: "Es paradigmático que la misma gente que le ha vendido armas o ha recibido a Gadafi, ahora lo ataque".

"Las circunstancias son diferentes"

Ismael Serrano: "Por qué han actuado en Libia y no en otros países en conflicto"

El hecho de que la operación armada en Libia se haya hecho bajo el paraguas de una resolución de las Naciones Unidas es para casi todos los artistas e intelectuales entrevistados el motivo que ha mermado la visibilidad del rechazo a la intervención en Libia por parte de los que sí se mostraron profundamente en contra de la guerra de Irak.

La respuesta a la misión aliada en Libia no ha sido unánime y así los reconocen los propios artistas e intelectuales. "Hay diferentes posturas, hay algunos que hablan y otros que no", apunta Juan Margallo. "Las circunstancias son diferentes, las posiciones personales son diversas", señala Ismael Serrano, que reconoce que el amparo de la ONU ha podido influir en la falta de iniciativa social.

"En cualquier caso, los que estamos en contra de las acciones militares debemos exigir alternativas políticas y diplomáticas. Yo las exijo", agrega con firmeza el cantautor. Rosa Regàs asegura, en este sentido, no tener "ni idea" de las razones por las que esa movilización social no se ha producido en Españade momento. "Tal vez no hemos llegado a tiempo. Hay mucha gente en contra, no hemos salido a la calle, pero ya saldremos".

Los que ven una decisión "incómoda" pero "necesaria"

La evidencia de la represión ejercida por Gadafi contra la población civil ha sido determinante para muchos de los que hace ocho años se situaron en primera fila contra la guerra. Es el caso de la escritora Almudena Grandes, que el sábado, coincidiendo con un acto de apoyo a Baltasar Garzón, consideró que la intervención militar en Libia es un "mal menor". "Es más urgente evitar una masacre indiscriminada", recalcó. En el mismo acto, el actor Juan Diego justificó la operación, dado que en Libia el pueblo se ha levantado contra "un tirano" en defensa de algo "absolutamente elemental" que hay que conquistar: la libertad. El cantante Miguel Ríos aseguró ver "bien" la intervención porque el "sátrapa" de Gadafi está "masacrando" a su propio pueblo. Y el poeta Luis García Montero indicó que establecer un espacio aéreo es una decisión "incómoda" pero "necesaria" para evitar la masacre.