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Martes, 22 de Marzo de 2011

El Gobierno asegura que Batasuna "quiere aparentar que ha cambiado, pero no lo ha hecho"

EFE ·22/03/2011 - 10:46h

EFE - El presidente de la sala especial del 61 del Tribunal Supremo, Carlos Dívar (c), ayer al inicio de la vista pública en la que se examinan las demandas interpuestas por la Fiscalía y la Abogacía del Estado contra Sortu para impedir la inscripción de la nueva formación abertzale en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior.

La Abogacía del Estado, en nombre del Gobierno, ha asegurado hoy que, con la creación de Sortu, la izquierda abertzale "quiere aparentar que ha cambiado" y que ha roto con ETA, pero no lo ha hecho, y ha calificado a la nueva formación como "la enésima manifestación del complejo ETA-Batasuna".

Así se ha pronunciado el abogado del Estado Manuel Rivero al exponer sus conclusiones en la vista ante la Sala del 61 del Tribunal Supremo de las demandas contra Sortu, en la que ha negado que la ponencia Zutik Euskal Herria de la que surgió la nueva formación abertzale contenga una "crítica" del terrorismo de ETA, ya que se limita a "ignorar" la cuestión de la violencia.

La diferencia respecto a ocasiones anteriores, ha añadido, es que dada su debilidad ETA no está ahora en condiciones de imponer su postura -explicitada en la ponencia Mugarri, que apostaba por un nuevo ciclo de violencia para forzar al Estado a negociar-, por lo que no le ha quedado más remedio que "tolerar" el nacimiento de Sortu.

Sin embargo, la banda sigue marcando ciertos límites "que no se pueden traspasar y Sortu no los traspasa, como no los ha traspasado nadie antes en la izquierda abertzale", ha dicho Rivero en referencia a la ausencia de una condena explícita del terrorismo.

Rivero ha dicho también que la pretendida ruptura entre el sector y armado y el político de la que, según la izquierda abertzale, ha nacido Sortu "no es creíble", porque a diferencia de lo ocurrido cuando los "polis-milis" abandonaron la violencia o cuando surgieron Euskadiko Ezkerra o Aralar "no ha habido ni una sola escisión, ni una sola voz en contra".

A lo largo de la historia, ha señalado, "ha quedado claro el trato dado por ETA a los disidentes" -a los que calificaba de "cáncer liquidacionista" o directamente asesinaba, como sucedió con María Dolores González Katarain, "Yoyes"-, mientras que ahora lo que ha quedado claro es "el aplauso de ETA a Sortu".

"Sortu es la enésima manifestación del complejo ETA-Batasuna, hay una sucesión y estamos ante el mismo fenómeno por enésima vez", ha dicho Rivero, que ha subrayado que la amenaza de expulsión a quienes apoyen el terrorismo que contienen los estatutos de la nueva formación "contrasta con la ausencia de debate" sobre esta cuestión entre sus miembros.

El abogado del Estado se ha extendido sobre este punto al señalar que Sortu sigue fielmente lo establecido por ETA en un documento -intervenido en febrero de 2009- en el que permite a la izquierda abertzale "matizar o contextualizar" sus reacciones ante la violencia, pero nunca condenarla.

"La izquierda abertzale no condenará nunca las acciones de la organización ETA y Sortu no lo ha hecho. Hasta ahí podíamos llegar", ha ironizado Rivero, que ha atribuido esa consigna de la banda terrorista a la necesidad de "cuidar los iconos", es decir, de no contrariar al colectivo de presos de la organización terrorista, que sigue teniendo "un enorme potencial dinamizador".

"Reconocemos los matices", ha agregado el representante de los servicios jurídicos del Estado, que ha admitido que los estatutos de Sortu contienen unas críticas a la violencia "inusitadas", pero siempre dentro de los límites marcados por ETA: no hay condena, "aunque saben utilizar el término, lo hacen con las torturas, pero cuando ETA no les deja, no lo hacen".

El abogado del Estado ha concluido rechazando las críticas de quienes dicen que, ahora que la izquierda abertzale dice que quiere hacer política, no se les permite, y ha recordado que HB-EH-Batasuna fue legal entre 1977 y 2003, periodo en el que ETA asesinó a 676 personas sin que sus representantes dijeran "una sola palabra".

"No se les exige que hagan nada especial", ha añadido Rivero, que ha subrayado que sólo tras la ilegalización de Batasuna se han advertido movimientos en el seno de la izquierda abertzale para salir del lugar "en el que ellos mismos se han metido".