Archivo de Público
Martes, 22 de Marzo de 2011

Dos cajas condenadas a entenderse

 

 

VICENTE CLAVERO ·22/03/2011 - 01:00h

Si ninguno de los novios se raja a los pies del altar, cosa que nunca puede descartarse, Unicaja y Caja Duero-España van a protagonizar pronto un matrimonio de conveniencia. La entidad malagueña había quedado hasta ahora voluntariamente al margen del proceso de concentración que vive el sector, pese a haber tenido no pocas oportunidades. El Banco de España intentó endosarle Caja Castilla-La Mancha y Cajasur, pero Braulio Medel no se dejó, receloso de los riesgos de acudir a su rescate. Este ha mantenido negociaciones infructuosas, al menos, con Cajasol e Ibercaja, que no superaron el delicado fielato del reparto del poder. Como consecuencia de ello, el único movimiento efectivo de Unicaja ha sido la absorción de la pequeña Caja Jaén.

Caja Duero-España es fruto de una de las primeras fusiones anunciadas, en enero de 2010, y de la que in extremis se descolgó Caja Burgos. El suyo fue un acuerdo muy forzado, que infirió serias heridas a ambas partes, hasta el punto de dejar en la cuneta a sus respectivos presidentes. Ahora lleva las riendas de la nueva sociedad Evaristo del Canto, un técnico procedente de La Caixa, obligado a lidiar con un macroconsejo de 34 miembros, la mitad de ellos de clara extracción política. Esa circunstancia le ha exigido demasiados equilibrios y probablemente le haya distraído con frecuencia del objetivo prioritario de fortalecer el balance.

Unicaja necesita aumentar su tamaño, y Duero-España debe ganar solvencia

La entidad castellanoleonesa supera por los pelos la cobertura de riesgos (core capital) exigida por el Banco de España (8,1% sobre un mínimo de 8%) y excede en tres puntos el porcentaje máximo de financiación mayorista (20%). Por lo tanto, si continúa su andadura en solitario, es un indiscutible candidato a pasar a manos privadas tras un tránsito ominoso por el purgatorio del FROB. De ahí que no tenga reparo en llegar a un entendimiento con Unicaja, que puede lucir ratios sustancialmente mejores, si bien necesita ganar tamaño para no convertirse en una isla dentro del nuevo mapa del sistema financiero español. En Caja Duero-España saben que corren el peligro de ser engullidos por Medel, pero no tienen más remedio que elegir entre susto o muerte.