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Martes, 22 de Marzo de 2011

Las exigencias de solvencia precipitan la fusión de Duero-España con Unicaja

El lunes es el plazo límite para presentarle al Banco de España el pacto de integración. Dimite por sorpresa el director general de la entidad castellanoleonesa, que no mantiene buenas relaciones con su presidente

M. ALBA / F. VICENTE ·22/03/2011 - 01:00h

Sede de Unicaja en Málaga. daniel pérez

El plazo para presentar al Banco de España un plan de futuro termina el próximo lunes. Queda muy poco tiempo y son escasas las posibilidades de que no tengan que pedir dinero público (a través del FROB) para aquellas entidades con problemas. Caja Duero-España sigue intentándolo y tiene prácticamente amarrada una fusión con Unicaja, aunque las negociaciones siguen en marcha y no sería la primera vez ni la segunda que la caja malagueña deja al novio en el altar.

La unión de estas dos entidades daría lugar a la cuarta mayor caja de España, con unos activos de 81.000 millones de euros, unos créditos a clientes de 50.600 millones y con unos activos problemáticos en el ladrillo de 11.015 millones. Unicaja es la caja con mayor solvencia del país y la castellanoleonesa está por debajo de los mínimos exigidos, con lo que la integración permitiría compensar.

La nueva entidad, que operaría como banco, tendría 81.000 millones en activos

Ambas cajas ya habían entablado conversaciones hace más de un mes, pero rompieron porque no consiguieron ponerse de acuerdo en dónde ubicar la sede social. Caja Duero-España decidió acercarse entonces a Banco Mare Nostrum, pero tampoco fructificaron las conversaciones y volvieron a intentarlo con la malagueña. Fuentes cercanas a las negociaciones aseguran a Público que ya está prácticamente acordado que la sede operativa estará en Madrid, aunque puede haber otras tres sedes (ya se verá para qué utilidades) en Málaga, en Salamanca y en León. El capital de la nueva entidad, que acabaría traspasando todos sus activos a un banco, estaría dos tercios (aproximadamente, aunque está pendiente de un informe) en manos de Unicaja y un tercio en poder de Caja Duero-España. El presidente sería Braulio Medel (líder de Unicaja) y el consejero delegado, Evaristo del Canto (presidente de la caja castellanoleonesa).

Ayer reinaba el desconcierto entre los altos cargos y consejeros de Unicaja y Caja Duero-España, ya que conocieron la existencia de un preacuerdo por un hecho relevante remitido a la CNMV a primera hora de la mañana. "No debería enterarme por la prensa, no me ha parecido correcto", decía desde CCOO, sindicato mayoritario en Unicaja, el consejero José Luis Cid. También María Orgaz, consejera en Caja Duero-España por CCOO aseguraba que, aunque entiende que "sea necesario cierto ocultismo", andan "enfadados por que se estén produciendo así las cosas". Cid explicaba, además, que su sorpresa fue mayúscula en la mañana de ayer, ya que el viernes el presidente de Unicaja, Braulio Medel, se reunió con todos los representantes sindicales y no les avanzó nada. "Nos explicó que quería elevar al Consejo la petición de una ficha bancaria para cumplir el decreto ley y que, en principio, sería en solitario".

Buena pinta

La sede operativa se situaría en Madrid y el presidente sería Braulio Medel

Así que el vicepresidente primero de la entidad malagueña, Manuel Atencia, representante del PP, y Ángel Fernández Noriega, mano derecha de Medel, tuvieron que pasar el día dando explicaciones a unos y otros. No es ocultismo, aseguraron, sino que la decisión de ir a una fusión entre ambas entidades se precipitó el domingo ante la oportunidad de que en el Consejo que se iba a celebrar en León diera ya el visto bueno a la negociación del protocolo para una fusión que, dicen en el PP andaluz, "en principio tiene buena pinta".

El presidente de la caja castellanoleonesa se limitó ayer a informar a los consejeros de la existencia de negociaciones, pero no les avanzó en qué estado están y, por supuesto, no se votó la operación. La sorpresa de la reunión la dio Lucas Hernández, el director general de la entidad, que al finalizar el encuentro anunció su dimisión, con el argumento de que él ya había pilotado la actual y ahora les toca a otros dirigir la nueva integración. Hernández, procedente de Caja Duero, no mantiene buenas relaciones con el presidente de la entidad. Ambos apenas se dirigen la palabra, después de que las negociaciones para culminar la fusión de las dos cajas fueran también muy complejas. Consejeros procedentes de Caja Duero aseguraban ayer sentirse desprotegidos tras la salida de Hernández, que se va a jubilar.

Unicaja y Caja Duero-España volverán a reunir a sus consejos el jueves, pero en ninguno de los casos está en el orden del día la aprobación de la fusión, aunque podría producirse si ese mismo día se celebra una reunión extraordinaria. La caja castellanoleonesa necesita presentar el lunes al Banco de España un pacto formal con la malagueña aunque los detalles podrían cerrarlos en las dos semanas siguientes, aseguran fuentes cercanas a las negociaciones.

La salida de Novacaixagalicia

También está en la carrera para lograr una solución Novacaixagalicia, que se está planteando ir a una solución intermedia, con ayudas del fondo de rescate y también con inversiones privadas. El miedo que tienen en la Xunta es que las necesidades de solvencia de la caja son tan elevadas (2.622 millones de euros) que si todo el dinero lo aportase el FROB, prácticamente el 100% del accionariado quedaría en manos del Estado. La caja está incluso mirando una fusión con algún SIP. El problema que existe ahora es que los inversores prefieren esperar a que se publiquen en junio los test de estrés antes de invertir en una caja.