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Lunes, 21 de Marzo de 2011

Obama urge a una OTAN dividida a tomar el mando de la operación

Las reservas de Alemania, Turquía y Francia impiden a la Alianza asumir el control militar

DANIEL BASTEIRO ·21/03/2011 - 23:16h

En la carretera entre Bengasi y Ajdabiya hay decenas de vehículos de las fuerzas leales a Gadafi destrozados por los bombardeos. - REUTERS

La intervención militar en Libia comenzó por su urgencia como una "coalición de voluntades", pero ni la OTAN ni la Unión Europea consiguieron ofrecer un mando estructurado a una operación que podría durar semanas. La UE confirmó su fuera de juego con una reunión de ministros de Exteriores, que decidió concentrarse en sanciones financieras al régimen de Gadafi y ayuda humanitaria a la población civil. (Así te lo hemos narrado en directo)

La OTAN, vista por varios miembros de la coalición como el paraguas natural para la operación, concluyó otra reunión sin acuerdo para dirigir el bloqueo aéreo. En ambas decisiones han tenido una influencia determinante las reticencias de Alemania, Turquía y un grupo de países árabes, que consideran que los inconvenientes de la Alianza Atlántica no compensan la capacidad organizativa que ha brindado su secretario general, Anders Fogh Rasmussen.

Por el momento, EEUU está comandando una operación en la que, a diferencia de las intervenciones en Afganistán o Irak, no tiene intención alguna de acaparar protagonismo. Su comando para África (Africom), reparte el juego y ha sido muy activo en la destrucción de objetivos estratégicos, pero dará paso a una "transición que tendrá lugar en cuestión de días, no de semanas" para ceder el mando, según anunció Barack Obama.

Italia advierte de los riesgos que supone la "multiplicación de mandos"

El presidente de EEUU ensalzó "la extraordinaria capacidad" de la Alianza, que tomará el testigo tras la intensa fase inicial. El general Carter Ham, al mando de las fuerzas de EEUU en la zona, anunció también el "descenso en la frecuencia de los ataques". El general reconoció que EEUU puede "desplegar una capacidad de combate aplastante", pero que no tiene previsto hacerlo durante mucho tiempo.

El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, no descartó que la OTAN pueda prestar apoyo "en unos días" a la operación. Sin embargo, fue Francia quien aceleró el lanzamiento del primer ataque sin contar con ella y en las últimas semanas se ha mostrado reticente a una gran implicación de la Alianza. Mientras Juppé se mostraba conciliador en Bruselas, el ministerio de Defensa describía en París la coordinación como "extremadamente compleja", al tiempo que reivindicaba por medio de un portavoz el éxito de la actual configuración.

Por su parte, el jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, llegó a amenazar a sus socios si no se organiza el liderazgo y alertó contra la "multiplicación de mandos". Llegar a ese extremo sería "un error en sí mismo", según él, por lo que Italia buscaría "fórmulas" para retomar el control de las bases cedidas por Roma. Los embajadores de la OTAN se volverán a reunir el martes para tratar de cerrar un acuerdo que levanta recelo en varios países árabes, dispuestos a participar en la coalición actual pero no a asociar su imagen a la de la Alianza que pierde la guerra en Afganistán.

EEUU anuncia un "descenso en la frecuencia de los ataques"

Además de las dudas sobre el mando de la misión, los aliados volvieron a interrogarse sobre el alcance de la resolución de la ONU, que permite tomar "todas las medidas necesarias" para proteger a la población civil. ¿Esto incluye matar a Gadafi?

En el Reino Unido, la respuesta depende de qué ministro británico reciba la pregunta. El primer ministro, David Cameron, prefiere no pronunciarse en público, informa Íñigo Sáenz de Ugarte. En cambio, el jefe del Ejército es tajante. "Desde luego que no. La resolución de la ONU no lo permite", aseguró David Richards. Su opinión contrasta con la del ministro de Defensa, Liam Fox, para quien acabar con Gadafi es "potencialmente una posibilidad".

Misión humanitaria

Francia lo rechaza, recordando que los ataques no persiguen directamente un cambio de régimen, sino proteger a la población civil al tiempo que desmoralizan a las fuerzas de seguridad de Gadafi hasta que vean la caída del líder como un mal menor. El Consejo de Seguridad se reúne el próximo jueves a petición de Libia.

Por su parte, los ministros de Exteriores de la UE ampliaron sus sanciones financieras a nueve responsables del régimen más y anunciaron la posibilidad de preparar una misión militar para facilitar asistencia humanitaria a la población.