Archivo de Público
Lunes, 21 de Marzo de 2011

Mi Twitter y yo

ENRIQUE DANS ·21/03/2011 - 08:20h

Empecé a usar Twitter por una de esas "cosas de profesor": si das clase sobre herramientas tecnológicas e intentas plantearte lo que pueden llegar a significar para personas, empresas o la sociedad en su conjunto, tienes que experimentarlas por ti mismo.

Antes de probarlo, me parecía una frivolidad, algo sin importancia. Una semana después de probarlo, ya me parecía adictivo y me proporcionaba una agradabilísima sensación de cercanía a aquellos amigos que poblaban mi timeline, aunque estuviesen muy lejos. Unos meses después, hubo un terremoto en México... y me enteré por Twitter, mediante testimonios directos de quienes lo estaban sufriendo, sintiendo temblar la tierra bajo sus pies.

Fue como una epifanía: a partir de un cierto nivel de difusión en su uso, y siguiendo a las personas adecuadas, podías enterarte de casi cualquier cosa que pasase en casi cualquier lugar del mundo. La idea de sociedad hiperconectada, de conexión permanente, de tejido conectivo.

Mi uso de Twitter cambió, dejé de utilizarlo únicamente para contar mi vida y dar los buenos días a mis amigos, y pase a intercambiar pedacitos de información que pudiesen tener relevancia para otros. A compartir cosas que escribía, por si a alguien le pudiesen interesar. A comentar noticias, a buscar reacciones... A día de hoy, Twitter supone, en muchas ocasiones, una de las principales fuentes de tráfico de mi página y la vía por la que me entero de prácticamente todas las noticias que más tarde leo en la prensa o veo en un telediario. Las reacciones a lo que digo o escribo. El primer sitio al que voy a ver reacciones tras bajarme del escenario en una conferencia para saber si ha gustado o no.

Twitter es la herramienta que marca el pulso del planeta. Crea tanto valor a quien lo sabe utilizar, que puedes entender perfectamente lo que llevó a sus fundadores a rechazar ofertas de compra millonarias: sabían lo que estaban construyendo.

Para mí, Twitter es el goteo constante de información, el amplificador de ideas, la conexión con los amigos y la retroalimentación permanente. Todo en 140 caracteres.