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Lunes, 21 de Marzo de 2011

Espías británicos y franceses marcaron los blancos en Libia

Francia descarta que la tarea de indicar blancos móviles a los cazabombarderos occidentales pueda estar siendo asumida por los rebeldes de Bengasi

ANDRÉS PÉREZ ·21/03/2011 - 01:00h

El portaviones Charles de Gaulle' zarpa de Toulon.

Los bombardeos en Libia y la precisión con que son ejecutados implican un enorme trabajo en la sombra de los servicios secretos, tareas de las que apenas se empiezan a filtrar algunos detalles.

Medios árabes revelaron hace diez días la presencia de comandos de fuerzas especiales británicas, holandesas y francesa en suelo libio. Ayer, fuentes de la inteligencia francesa citadas por AFP, desvelaron su importancia. Los ataques aéreos contra los blindados, subraya Eric Dénécé, exmiembro de la inteligencia francesa, "pueden ser efectuados sin unidades en tierra. Pero es mejor si se tienen. Sobre todo, porque una de las preocupaciones de la coalición es evitar daños colaterales". Un exjefe de servicios especiales exteriores franceses destacó: "estamos rebañando el fondo de la cacerola", en alusión a que durante años se descuidó el pago de enlaces humanos en el país.

Fuentes de la inteligencia francesa consultadas por Público descartaron que esa tarea de indicar blancos móviles a los cazabombarderos occidentales pueda estar siendo asumida por los rebeldes de Bengasi, porque "las coordenadas que hay que transmitir son muy sofisticadas, los medios de transmisión son equipos muy caros como para dejarlos en manos de cualquiera, y la codificación de las balizas requiere conocimientos especiales".

Los espías pueden ser británicos, franceses y quizá también holandeses relacionados con alguna compañía militar privada presente en Libia gracias a una gran petrolera.

Esos agentes pueden bastar para un ataque táctico contra blindados, pero no para detectar y marcar todo el dispositivo antiaéreo y de misiles de Gadafi. Para ello, hace falta otro tipo de despliegue, más robótico. Y ayer un alto responsable norteamericano explicó que EEUU suministra "capacidades únicas" en cuanto a "control y mando del campo de batalla, logística y guerra electrónica" en ese terreno.

El director nacional de la inteligencia de EEUU, James Clapper, ha explicado que Trípoli dispone de unos 31 emplazamientos de baterías antiaéreas y de radar destinadas al control de la costa libia, en cuyas inmediaciones vive entre el 80 y el 85% de la población del país. También tendría un "gran número" de lanzamisiles portátiles.

Los primeros ataques de los aviones furtivos norteamericanos B-2, de los Tornado británicos y de los Mirage franceses, además de los Tomahawk desde buques de guerra iban destinados precisamente a dejar "sorda, muda y ciega" esa defensa antiaérea libia. Los emplazamientos fueron detectados hace meses por satélites espía occidentales y por buques espía de la US Navy, que interceptaron las balizas radio antiaéreas libias.