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Domingo, 20 de Marzo de 2011

Ola de solidaridad con los miles de japoneses afectados por el tsunami

EFE ·20/03/2011 - 12:02h

EFE - Ayumi Ishikawa, una niña de nueve años, llora con su madre tras encontrar lo que queda de su colegio, en la ciudad de Ishimaki, en la prefectura de Miyagi (noreste de Japón).

Nueve días después del desastre natural que ha dejado a miles de personas sin hogar en Japón, una ola de solidaridad recorre el mundo entero, se canaliza a través de internet y llega también de países tradicionalmente enemistados.

Al menos 8.277 personas murieron y 12.722 desaparecieron por el seísmo de 9 grados Richter y el todavía más devastador tsunami que barrió del mapa pueblos enteros del noreste de Japón y tiene a casi 400.000 personas viviendo en refugios temporales.

Aunque la cadena de televisión NHK informó hoy del hallazgo de dos personas con vida bajo los escombros en la provincia de Miyagi, una mujer de 80 años y un adolescente de 16, con el paso de las horas es cada vez más improbable que aparezcan supervivientes y se da por cierto que aumentará el número de víctimas.

La tragedia, considerada ya el mayor desastre natural en Japón desde la II Guerra Mundial, ha sido respondida con incontables e inusuales muestras de solidaridad hacia un país desarrollado, la tercera economía mundial que vive una crisis sin precedentes.

Además de donativos llegados de todo el mundo, son ya más de cien los países que han aportado militares, efectivos, material y equipos de rescate para ayudar a la reconstrucción de la franja devastada del noreste nipón, incluidos China y Rusia, con los que Japón ha tenido recientes desencuentros.

Estados Unidos, principal aliado de Tokio, ha aportado 17.000 militares a las tareas de rescate, además de cien aviones, 4.000 marines y catorce barcos, mientras Corea del Sur entregó 230.000 botellas de agua, Taiwán 500 generadores de electricidad y China envió quince efectivos de rescate.

En cuanto a los donativos, los canaliza la Cruz Roja japonesa (http://www.jrc.or.jp/english/relief/l4/Vcms4_00002070.html), a través de páginas como la de la cadena de televisión NHK, la tienda de internet Rakuten, las aerolíneas JAL y ANA, o los buscadores Google o Yahoo, entre otros.

El dinero es entregado en muchos casos a través de móviles -hay más de cien millones en Japón, casi todos con acceso a internet-, mediante un sistema de puntos o millas que se traducen a yenes.

A través de Yahoo Japan, por ejemplo, este domingo ya se habían recaudado 1.244 millones de yenes (10,88 millones de euros), aportados por 761.478 personas, que serán entregados a la Cruz Roja para la reconstrucción en el norte de Japón y la atención a los damnificados.

Otros 278.645 japoneses han optado por colaborar a través de las páginas de la tienda de alquiler de vídeo Tsutaya o los comercios 24 horas (combini) Familiy Mart, que han recaudado hasta hoy 133 millones de yenes (1,16 millón de euros).

Además, en las calles de Japón muchos escolares están recogiendo desde hace días donativos en huchas, instaladas también en numerosos restaurantes y tiendas, que recolectan dinero para la Cruz Roja.

El objetivo es asistir a los víctimas del terremoto ocurrido el día 11 en el noreste de Japón, donde será enviado el dinero en varias tandas ante la exigencia de una rápida respuesta.

Fuera de Japón, los que lo deseen también pueden entregar sus donativos para la reconstrucción a través de páginas como las de Amazon, Paypal o iTunes.

También se han organizado otros métodos, como las camisetas de apoyo a Japón que comercializa la firma estadounidense Ralph Lauren, de color blanco y con el sol naciente rojo como la bandera nipona, mientras lady Gaga ha diseñado pulseras que en 48 horas recaudaron más de 250.000 dólares.

El principal objetivo de las colectas es atender a las 380.000 personas que se han quedado sin casa y permanecen en 2.200 refugios en el territorio de Japón.

En uno de ellos, en el estadio de Saitama, al norte de Tokio, permanece la práctica totalidad del pueblo de Futaba, en las inmediaciones de la planta nuclear de Fukushima (noreste de Japón), de las que fueron desalojadas unas 200.000 personas ante el riesgo a fugas radiactivas.

Patricia Souza