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Domingo, 20 de Marzo de 2011

Bros debuta como "Werther" en España con un montaje de Decker que no gusta al Real

EFE ·20/03/2011 - 01:36h

EFE - Fotografía facilitada por el Teatro Real del tenor José Bros y la nezzosoprano Sophie Koch durante el ensayo general de la ópera "Werther". EFE/Archivo

Dice el tenor José Bros que no puede cantar dos funciones seguidas de "Werther" porque le agota. En su debut en ese papel esta noche en España ha mostrado por qué: lo da todo y así se lo ha reconocido el público del Real, al que, sin embargo, no ha gustado nada la "estilizada" dirección de escena de Willy Decker.

Bros ha escalado esta noche por este drama bipolar, y, de paso, por la empinada escenografía de Decker, con una entrega que el público le ha premiado con "bravos" y aplausos no sólo tras la interpretación de la romanza "Pourquoi me reveiller, soufflé?", la de los desafiantes "si bemol", sino en el primer acto, en el final del dúo con la mezzo francesa Sophie Koch, que ha hecho ya 8 producciones distintas de la ópera de Massenet.

Ambos -que se turnarán hasta el 6 de abril con Giuseppe Filianoti y Sonia Ganassi- han sido muy aplaudidos al salir a saludar, al igual que Ángel Odena, en el papel de Albert, Jean-Philippe Lafont en el de burgomaestre, y Auxiliadora Toledano en el de Sophie, pero la ovación se ha tornado en abucheo cuando han aparecido en el escenario los ayudantes de Decker, que en esta ocasión no ha viajado a España.

El alemán, del que se han visto ya en el Real sus propuestas para "Peter Grimes", "Die tote Stad" y la tetralogía wagneriana, propone en esta versión, que produjeron Amsterdam y Lyon en 1994 y cuyos derechos fueron adquiridos posteriormente por la Ópera de Fráncfort, una "deconstrucción emocional", un ejercicio de afinación estilística y simbólico todo abstracción y nada naturalista.

El tenor (Barcelona, 1965) decía esta semana en rueda de prensa que la de Werther, un morboso de la melancolía, siempre en tensión entre la eternidad y el Carpe diem, es "una de las muertes más largas" que ha cantado nunca y que por eso sólo intervendrá en cinco funciones, porque tras cada una necesita tiempo para recuperarse emocionalmente.

Lo cierto es que Decker pone a "morirse" al héroe en tantos lugares distintos del escenario que más que haberse pegado un tiro con una pistola pareciera que le está atacando un veneno inexorable pero muy lento que permite paréntesis milagrosos de recuperación.

La pirotecnia emocional del joven Werther, que en una frase está en pleno éxtasis, transfigurado por la naturaleza, en la siguiente se enamora sin remedio de Charlotte y a continuación se obsesiona con matarse por no poder estar con ella, ha sido acotada y esquematizada por Decker de tal forma que los cantantes no tienen ninguna "muleta" en la que apoyarse.

Por eso, explicaba Bros, porque los cantantes sólo tienen sus emociones para sujetarse, su interpretación es arrebatada, como si los personajes fueran su segunda piel.

El artista, que debutó este papel en 2007, en Nápoles, en la misma producción que ha estrenado esta noche el Real y que el próximo mes de noviembre cumplirá 20 años en la profesión, ha estado dirigido por el francés Emmanuel Villaume, atentísimo a las necesidades de los intérpretes y entregado a hacer brillar cada nota de una ópera que conoce al dedillo.