Archivo de Público
Domingo, 20 de Marzo de 2011

"Hay una situación de monopolio en el mercado de carburantes"

Luis Berenguer. Presidente de la Comisión Nacional de la Competencia. Pide "no cerrar los ojos" ante el poder de mercado de las petroleras y critica la labor de los lobbies

A. M. VÉLEZ ·20/03/2011 - 19:30h

Luis Berenguer, el jueves pasado, en la azotea de la sede de la CNC en Madrid. - GUILLERMO SANZ

Enfila la recta final de su etapa en la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), que preside desde que, en 2007, se unieron los antiguos Servicio y Tribunal de Defensa de la Competencia. Diputado entre 1979 y 1995 (una legislatura con UCD y el resto, con el PSOE), Luis Berenguer (Alicante, 1946) lleva diez años ligado a distintos organismos de la competencia. Critica el poder de los lobbies sobre los políticos y el "monopolio" en el mercado de carburantes, pero admite que no tiene indicios para investigar. A su juicio, es un problema de "regulación". A sus propuestas para ese sector, dice, "no se les hace caso".

¿Qué áreas son más conflictivas en materia de competencia?

«Hay una falsa imagen de que las políticas de liberalización son de derechas»

Viendo la aplicación del programa de clemencia [que ofrece al infractor que confiese rebajas o exenciones en las multas], hay cárteles en sectores que ni imaginábamos: si lo hay en la peluquería profesional [les multaron con 51 millones de euros], puede haber muchos otros. Los problemas están, fundamentalmente, en la regulación. Por eso informamos sobre la política de reformas estructurales.

Las ha reclamado con insistencia.

Me saca de quicio que haya quien se ponga de uñas porque piensa que hablamos de la reforma laboral, de la que no hemos dicho una palabra porque no es nuestra materia. Hay muchas otras reformas estructurales, que suponen separar privilegios de colectivos poderosos con un nivel de interlocución altísimo con los parlamentarios. ¿Por qué no se sigue más en ese sentido? Si creyéramos, como Ortega, que "el esfuerzo inútil conduce a la melancolía", estaríamos muy melancólicos. Me he cansado de repetir un caso de lobby: se hizo hace un par de años un informe sobre procuradores. Podríamos haber hecho una reflexión sobre si esa figura sigue siendo necesaria en el siglo XXI, cuando las notificaciones son electrónicas; pero no llegamos a eso. Hicimos propuestas concretas, como que desapareciera la incompatibilidad entre la figura de procurador y la de abogado. Y todos los grupos parlamentarios aprueban una enmienda que lo impide: entre los intereses de unos 4.500 procuradores o 45 millones de potenciales usuarios de la Justicia, optan por defender a los primeros. Yo tengo una trayectoria política conocida de la que estoy orgulloso; y creo que hay una falsa imagen de que las políticas de liberalización son de derechas. Hace años, debía recordar a mis compañeros de escaño y de partido que Campsa la fundó Primo de Rivera, y el INI [Instituto Nacional de Industria], Franco. Así que eso de que la empresa pública es progresista pongámonos las pilas. Las políticas de liberalización, si protegen a los ciudadanos, pueden ser progresistas. No hay nada más progresista que limitar el poder del establecido. ¿Por qué muchos se empeñan en defender a colectivos que sacan grandes beneficios a costa del conjunto de ciudadanos, gracias a la poca apertura de los mercados? He puesto un ejemplo concreto, pero hay muchísimos.

"Si se tarda diez años en abrir una gasolinera, se beneficia al operador que está instalado"

¿Como los carburantes? Acaban de actualizar un informe muy duro sobre el sector.

Los datos son muy tozudos. En España, el precio de la gasolina antes de impuestos es el segundo más alto de la UE y el del gasóleo, el quinto. Es curioso: como consecuencia de nuestro primer informe [publicado en septiembre de 2009], el PP presentó una proposición que luego pactó con el PSOE y que, entre otras cosas, instaba al Gobierno a poner en marcha nuestras propuestas. ¿Se hizo? No. Se ponen de acuerdo para trabajar a favor de la competencia y luego no se les hace caso. Nadie está en posesión de la verdad absoluta, pero lo que decimos es: analícese. Hay quien cree que unos impuestos bajos incentivan precios altos. Yo preferiría una gasolina más barata, pero en el peor de los casos, si tiene que ser cara, mejor que la diferencia vaya a las arcas públicas y no al que tiene poder de mercado.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, le ha retado a expedientar a las petroleras.

"Tan pronto haya indicios de concertación entre las petroleras, abriremos expediente"

Tan pronto tengamos indicios de una práctica concertada, no le quepa duda: se hará. Esta casa se ha centrado en las relaciones entre petroleras y propietarios de estaciones de servicio. Pero quizá lo más grave está en otros sectores donde es más difícil investigar. Además del palo y la zanahoria [las multas], realizamos nuestras propuestas y constatamos que hay una situación de monopolio; que es muy difícil extender una distribución independiente; que empresas que han entrado, como Shell o Texaco, con pulmón financiero para resistir, al final se han ido. Una de las cosas en las que más hemos insistido, y ahí el Gobierno puede hacer bastante, es en las facilidades para abrir gasolineras. Si se tarda diez años en tener las licencias de las tres administraciones, se beneficia al que está instalado. Hay quien cifra en 200 las gasolineras para tener la masa crítica suficiente para competir. Creo que en España sólo cinco compañías las tienen. Sólo decimos: veamos, y que cada palo aguante su vela. Nosotros no tenemos en nuestra mano la regulación, no podemos anular ni acortar ese plazo de diez años.

¿Tiene razón el usuario cabreado al ver el barril de crudo más barato que hace tres años, cuando batió su récord, y unos precios de los carburantes en máximos históricos?

Ya lo hemos dicho: si sube el Brent [petróleo de referencia en Europa], los precios suben como cohetes y cuando bajan, lo hacen como plumas. No pasa sólo en España y posiblemente haya otros componentes a nivel mundial. Es evidente, e insisto, los datos son muy tozudos, que el margen de las petroleras en España supera al de los países de nuestro entorno. Es en esas peculiaridades donde debemos centrarnos. Se ha dicho que [ese margen] ha servido para modernizar la red de estaciones de servicio, pero las gasolineras de ahora no son las de hace 30 años. Queremos aportaciones de todo el mundo, e ir analizando, pero el problema está ahí. No se pueden cerrar los ojos, con la política del avestruz, ni mirar hacia otro sitio.

"La reestructuración financiera no tiene por qué dar lugar a menos competencia"

También critica mucho el sector eléctrico. ¿La liberalización no ha beneficiado al consumidor?

El problema fundamental es la integración vertical [presencia de los operadores en todo el negocio]. Salvo el transporte, un monopolio natural en manos de Red Eléctrica, la generadora tiene su distribuidora y su comercializadora. La directiva europea exige que sean personas jurídicas diferentes, pero cuando contratamos la luz, todas tienen el mismo logo. Si el generador o el distribuidor no pudieran tener a la vez una comercializadora, funcionaría más el mercado. No es un problema exclusivamente español. La Comisión Europea, siendo Loyola de Palacio responsable de Energía, pretendió imponer esa desintegración vertical, en propiedad, no la ficción jurídica. Y, por inconvenientes de España y de otros grandes países que defendían a sus campeones nacionales, y me refiero a Francia y Alemania, no lo consintieron. Y estamos como estamos. Pero esto es una carrera de fondo y creo que nuestra labor, junto con la de la Comisión Nacional de la Energía, debe ser insistir. Analicemos dentro de unos años si estamos mejor o peor.

¿Qué porcentaje de los expedientes que abren proceden del programa de clemencia?

"¿Debe el consumidor permitir que se le explote porque hay crisis? ¡Por favor!"

Debe rondar el 10%, no tengo la cifra exacta. Ha sido un éxito, frente a quienes pensaban que se llevaba mal con la mentalidad latina.

Pero, salvo en el cártel de fabricantes de gel de baño, no están acogiéndose empresas muy grandes.

No miremos sólo la óptica española, miremos la europea. Lufthansa, que no es pequeñita, precisamente, solicitó la clemencia y otras aerolíneas fueron condenadas con fuertes multas por la Comisión Europea.

"¿Deben permitir los consumidores que se les explote porque hay crisis? Seamos serios"

¿Puede resentirse la competencia con la reestructuración financiera? La prioridad parece ser la solvencia del sector.

La competencia es un principio muy importante, pero no absoluto. Hay que compaginarlo con otros, y evidentemente el de la estabilidad financiera es uno de ellos. Hay muchos intereses en juego. El mapa que salga no tiene que ser, necesariamente, menos competitivo. Habrá menos operadores, pero las concentraciones que ha habido entre las cajas pueden llegar a igualar las cuotas de mercado de la banca; no más. Como mínimo, habrá de seis a diez agentes importantes y otros más pequeños.

¿Es la SGAE un anacronismo?

En las entidades de gestión, hay un incentivo a que los derechos [de propiedad intelectual] se gestionen de forma colectiva. Otra cosa es que la forma jurídica de esas entidades, ya sean la SGAE u otras, sea la más conveniente. Están actuando muchas veces como un monopolio y son sancionadas por ello. Es el modelo lo que está anticuado.

¿Sirven de algo los tribunales autonómicos de la Competencia?

La decisión de crearlos llegó tras una sentencia del Tribunal Constitucional, que en 1999 estableció que las políticas de competencia correspondían a las comunidades autónomas. Tienen efectos positivos, como la extensión de la cultura de la competencia y el poder seguir determinadas prácticas restrictivas en mercados locales a los que es mejor que la CNC no se dedique. Evidentemente, hay también riesgos de coordinación. Es como todo, con sus luces y sombras.

Propuso un superregulador' que incluyera a los de Competencia, Telecomunicaciones, Energía y Servicio Postal. ¿Cree que el Gobierno se lo está planteando?

No he recibido ninguna opinión en el sentido de que es una barbaridad. La primera vez que se lanzó la idea de fusionar Servicio y Tribunal y crear un único organismo de competencia debió ser en 1993 y se implementó en 2007. Las cosas de palacio van despacio. Muchos países están unificando, teniendo sinergias, evitando duplicidades y ahorrando gastos. Es una propuesta para reflexionar, pero le corresponde hacerlo al Gobierno y los grupos parlamentarios.

Haga un balance de estos años.

Creo que se acertó con el cambio de modelo [en 2007]. Pese a todos los inconvenientes que puede suponer fusionar dos organismos, la presencia de la autoridad de la Competencia en la vida pública ha sido muy clara. Las apuestas de la ley han dado resultados: esto funciona mejor y es más independiente. Nos podríamos haber pronunciado sobre muchas más cosas, pero somos lo que somos y tenemos un tamaño bastante reducido. Nuestros informes han permitido que, en muchas ocasiones, en el proceso de producción normativa, se haya hecho caso a algunas de nuestras objeciones. Por tanto, hay buen número de luces. También sombras, pero el balance es positivo.

¿Faltan medios?

Nunca son suficientes. Podríamos estar más quejosos, sobre todo si se nos compara con algunos reguladores, pero pedir más recursos siempre es difícil. Más, con crisis. Eso no nos va a parar para explotar nuestros medios hasta sus últimas posibilidades.

En Reino Unido, las multas de Competencia las recauda esa entidad, y no Hacienda, como aquí. ¿Le gusta ese modelo?

Bueno, me llenaría de satisfacción (ríe). Pero no soy inmune al argumento de que puede ser un incentivo a incrementar las multas para tener más recursos. Podría haber otras fórmulas de financiación más objetivas, sin depender de los Presupuestos del Estado. Hay países donde una parte de las tasas que se cobran a los sectores regulados van a la autoridad de la Competencia.

¿Ha perjudicado la crisis a la competencia en España?

Creo que no. Hubo opiniones a favor de suspender la aplicación de las normas de competencia y de no imponer multas para no agravar la situación de las empresas. No hay ninguna razón para ello. ¿Es un cártel menos dañino en crisis? No. Un cártel significa la explotación de los consumidores. ¿Deben estos ser más condescendientes con que se les explote en época de crisis? ¡Seamos serios! Lo que sí ha habido es un incremento en el importe de las multas, que deben tener poder disuasorio: que alcancen, como mínimo, el beneficio ilícito obtenido.

¿Dónde se ve a partir de octubre? ¿Se retirará de la vida pública?

Pues, de momento, me veo en mi casa o, por lo menos, viajando unos meses. Voy a probar, al menos por algún mes, qué tal se está de retirada, y a lo mejor incluso me gusta (ríe).