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Jueves, 17 de Marzo de 2011

Gaiteros españoles en el multitudinario desfile de San Patricio en Nueva York

EFE ·17/03/2011 - 21:41h

EFE - Gaiteros participan en el multitudinario desfile de San Patricio en Nueva York (EE.UU.), ciudad que este año celebra su 250 aniversario. Medio centenar de gaiteros españoles integraron, entre las 200.000 personas que participaron, el desfile más multitudinario del mundo.

Medio centenar de gaiteros gallegos y asturianos participaron hoy en el multitudinario desfile de San Patricio en Nueva York, que este año celebra su 250 aniversario y que se calcula que ha sido presenciado por cerca de dos millones de personas.

"La banda ha venido al desfile para traer la música celta de Galicia, una música compartida con Irlanda y el resto de los países celtas", explicó a Efe el director de la Real Banda de Gaitas de Ourense (Galicia), Xosé Lois Foxo.

El desfile de San Patricio de Nueva York es el más multitudinario del mundo, al superar incluso al de Dublín, y recorre las calles de la ciudad desde 1762 para honrar al patrón de la República de Irlanda y, sobre todo, festejar la importante herencia irlandesa de la Gran Manzana.

Treinta y cinco músicos procedentes de Galicia interpretaron distintas marchas de tradición irlandesa y gallega, que, según explicó Foxo, ambas culturas han compartido desde el siglo XV.

Además, tocaron una nueva melodía que el director de la banda compuso con motivo del 250 aniversario del desfile neoyorquino y está inspirada "en los ritmos que tienen en común la música de ambas tradiciones".

Por su parte, la Banda de Gaitas de Corvera (Asturias), que participa por quinta vez en la celebración neoyorquina, encabezó con una veintena de músicos la representación española en el desfile, en el que también estaban presentes delegaciones de todas las ramas militares de Estados Unidos.

Estas dos bandas y muchas otras más tomaron durante más de cuatro horas la popular Quinta Avenida de Manhattan para desfilar por la zona central de la isla y teñirla de un vivo color verde, asociado a Irlanda, y de centenares de tréboles, símbolo nacional y tradicional de su cultura.

Como no podía ser de otra forma, el desfile pasó ante la monumental catedral de San Patricio, la construcción católica más grande de Estados Unidos y sede de la archidiócesis de Nueva York. Previamente el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, ofreció una misa.

Después del largo invierno que está viviendo la Gran Manzana, el inesperado tiempo primaveral con que despertó hoy la ciudad atrajo a un gran número de espectadores, que en su mayoría lucieron ropa, sombreros y collares verdes, mostraron banderas de Irlanda y saludaron con entusiasmo a los participantes.

Entre ellos estaban el propio alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y la escritora de novelas de misterio Mary Higgins Clark, que asumió el título de gran mariscal de esta edición.

El éxito de la convocatoria no se vio afectado por el recorte que este año se ha hecho del recorrido del desfile, después de que las autoridades de la ciudad decidieran reducir en un 25 por ciento todos los trayectos de este tipo de actos públicos como vía para contener los costes de la Policía de Nueva York.

La fiesta se sentía también en los bares de Manhattan, en particular en los irlandeses, que se engalanaron con los colores verde, naranja y blanco de la bandera irlandesa, y con imágenes de tréboles y de "leprechauns", los duendes que forman parte del folclore irlandés.

El más popular sin duda era el McSorley's, que a sus 157 años y con ilustres clientes como Abraham Lincoln o John Lennon, es la primera taberna irlandesa de la ciudad y además se disputa el título de ser el bar más antiguo de la Gran Manzana.

A las seis de la mañana, hora local, ya había gente en la puerta esperando a que abriera bien temprano para empezar a beber sus populares cervezas (que por tradición se sirven de dos en dos a cada cliente) y celebrar así esta festividad.

Por su parte, los vendedores de recuerdos dejaron a un lado por un día sus tradicionales productos como la Estatua de la Libertad o los taxis amarillos, para vender gorras, camisetas o pañuelos estampados con tréboles y de color verde, convertido por un día en el tono "oficial" de Nueva York.