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Jueves, 17 de Marzo de 2011

Las fuerzas de Gadafi lanzan la ofensiva final contra Bengasi

Saif al Islam Gadafi asegura que en 48 horas "todo habrá acabado". Los sublevados piden "ayuda urgente"

PÚBLICO ·17/03/2011 - 09:04h

AFP - Una bandera revolucionaria libia ondea mientras un grupo de refugiados que han huido del país asegura su equipaje en la ciudad egipcia de Salum, ayer.

Las fuerzas de Gadafi, amparadas en su superioridad militar, están ya cerca de aplastar la sublevación. Aviones del Ejército libio bombardearon ayer el aeropuerto de Bengasi, la capital de la rebelión, mientras el hijo favorito del dictador, Saif al Islam, proclamaba triunfante: "En 48 horas, todo habrá acabado".

"Las operaciones militares han terminado. En 48 horas todo habrá acabado. Nuestras fuerzas están ya cerca de Bengasi. Cualquier decisión que se tome [la zona de exclusión aérea] llegará demasiado tarde", recalcó el vástago del déspota en una entrevista que concedió a la cadena Euronews.

Abandonados a sus medios mientras la comunidad internacional sigue sin decidirse a actuar, los rebeldes están ofreciendo una férrea resistencia. El coronel insurgente Faradj al Feyturi confirmó ayer el bombardeo del aeródromo de Bengasi a Al Yazira, pero luego aseguró que la respuesta de los rebeldes fue contundente y que pusieron en fuga a los aviones de Gadafi.

Mientras el Ejército del tirano avanza hacia el este, sus tropas prosiguen también el asedio a Misrata, la tercera ciudad del país y la única aún bajo control de los insurgentes en el oeste de Libia. Según Nejla el Mangush, portavoz del Consejo Nacional Transitorio de la revolución, cuatro personas murieron ayer y varias resultaron heridas en el ataque de las fuerzas de Gadafi sobre esta localidad.

Los combates prosiguen también en Ajdabiya, una ciudad situada a 160 kilómetros al oeste de Bengasi, clave por su emplazamiento en un nudo de comunicaciones por carretera. Ambos bandos aseguran tener este enclave bajo su control, tras la ofensiva gadafista del martes.

Casi al mismo tiempo que los soldados del régimen disparaban al aire en Ajdabiya ante un grupo de periodistas internacionales para celebrar su supuesta victoria, fuentes rebeldes aseguraban que el ataque de las tropas del dictador se saldó con una derrota.

El exministro de Interior libio Abdelfatah Yunes, que se pasó al bando de los sublevados en los primeros días de la revuelta, manifestó a la cadena emiratí Al Arabiya que los rebeldes causaron "severas pérdidas" a las fuerzas del régimen de Trípoli.

Yunes, exjefe de las fuerzas especiales libias, relató que los rebeldes atrajeron a las tropas de Gadafi hasta el centro de Ajdabiya antes de tenderles una emboscada y aseguró que capturaron siete tanques y destruyeron otros tres.

"Hubo decenas de muertos y heridos entre las fuerzas de Gadafi. Nos encargamos de sus heridos y los evacuamos a nuestros hospitales mientras que muchos otros escaparon hacia la ciudad de Tobruk donde se rindieron a los revolucionarios", recalcó Yunes.

El diario The New York Times informó ayer de que cuatro de sus periodistas, que se encontraban en Ajdabiya, están en paradero desconocido. Fuentes sin confirmar citadas por el diario indican que podrían haber sido secuestrados por las tropas oficialistas.

Los rebeldes libios no parecen dispuestos a rendirse y aún son capaces de infligir pequeñas derrotas al régimen. Según Mustafá Geriani, otro portavoz rebelde, sus fuerzas capturaron ayer un buque petrolero cargado con 25.000 toneladas de combustible perteneciente a la Compañía Nacional de Transporte Marítimo.

Temor en las filas rebeldes

Aunque los sublevados desmienten el relato de paseo militar que ofrecen los adláteres del dictador, no ocultan su temor a que su inferioridad les conduzca a una derrota. La portavoz de la dirección de la revolución libia, Nejla el Mangush, volvió por ello a instar a la comunidad internacional a apoyar de forma urgente a los rebeldes.

"Es hora de reaccionar seriamente, ¿a qué están esperando?, puede haber miles de muertos si dejan que Gadafi continúe sus ataques", aseveró en declaraciones a Efe.

"Ayúdennos por favor, no pretendemos ningún régimen islamista ni nada parecido, aquí la gente está luchando por la libertad después de 40 años de dictadura, ¿dónde están las democracias occidentales?", insistió Mangush.

Lo cierto es que la comunidad internacional sigue sin ponerse de acuerdo. Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU reanudaron ayer sus negociaciones sobre la imposición de una zona de exclusión aérea en Libia, una reunión suspendida el martes por falta de acuerdo.

La resolución que aboga por la adopción de esta medida, presentada por Líbano en respuesta a una petición de la Liga Árabe, tiene el apoyo de Reino Unido y Francia, pero no de Rusia y China, miembros con derecho a veto.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayer al régimen de Gadafi que no bombardee la ciudad rebelde de Bengasi por el riesgo de matar a gran número de civiles, un argumento que no parece pesar mucho en el ánimo del dictador libio.