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Jueves, 17 de Marzo de 2011

Ultimátum de la UE y el mercado a Portugal: reformas o rescate

La rentabilidad del bono portugués vuelve al 7,5%. Grecia e Irlanda fueron rescatadas menos de un mes después de superar ese nivel

ANA FLORES ·17/03/2011 - 01:00h

El primer ministro portugués, José Sócrates, hablando en televisión el pasado lunes. efe

Vuelven las turbulencias de la crisis de deuda soberana que están detrás del cambio de modelo de gobierno económico que ultima Europa. Vuelve la histeria bipolar de los mercados: o reformas estructurales o estrangulamiento financiero de un país hasta forzar su rescate. Le toca a Portugal. Sin fórmulas intermedias, sin escala de grises. La dependencia lusa de financiación exterior no le permite elegir y 48 horas bastan para acelerar el proceso, máxime cuando el Gobierno portugués no puede quitarse de la cabeza que entre abril y junio le vencen títulos de deuda pública por valor de 9.000 millones de euros que necesita refinanciar.

Entre la noche del martes y ayer, todos los protagonistas conocidos en las crisis de los llamados países periféricos corearon a Portugal la necesidad de reformas: Moody's, la Comisión Europea y los inversores (bancos y fondos que se engloban tras ese ente llamado mercado).

El Tesoro luso capta 1.000 millones en letras pero paga un 7% más

Ayer, esos inversores acudieron a la subasta de letras a 12 meses que efectuó el Tesoro portugués y dispararon la rentabilidad exigida un 7% respecto a la emisión anterior, situándola en el 4,33%. Permitieron al Gobierno luso captar 1.000 millones y demandaron el doble, pero a un coste cada vez más alto. En el mercado secundario exigieron al bono luso a diez años un 7,5% de interés. Grecia alcanzó ese nivel el 19 de abril de 2010 y fue rescatada a principios de mayo. Irlanda lo superó el 4 de noviembre y su rescate se aprobó 24 días después. "Los tipos de interés actuales de Portugal no son sostenibles en el tiempo", comentaba ayer la analista de IG Markets Soledad Pellón.

Momento Moody's

Esta nueva manifestación reformista la empezó Moody's el martes con su rebaja de la nota de Portugal dos escalones (de A1 a A3) y dejando al país en perspectiva negativa.

Las tensiones en la periferia no afectan a España por primera vez

La agencia demostraba con su anuncio a las once de la noche hora española que su horario de trabajo es amplio o que no son del todo injustificadas las dudas de Europa sobre la intencionalidad de los momentos que elige. La rebaja de la nota de España la semana pasada se anunció por la mañana, horas antes de que el Banco de España hiciera públicas las necesidades de capital del sistema financiero. El martes por la noche hizo lo propio con Portugal horas antes de una subasta de deuda.

Moody's exhibió cuatro motivos: las dudas sobre el crecimiento luso si no acomete "reformas en el mercado laboral y el sistema de justicia"; las dudas de que logre sus "objetivos de consolidación fiscal"; la posibilidad de que el presupuesto tenga que ser ampliado si el Gobierno se ve obligado a dar apoyo al sistema financiero, que "actualmente no tiene acceso a los mercados de capital"; y "las exigentes condiciones de los mercados, que han incrementado los costes de financiación".

Animada por lo ocurrido en la subasta y en el mercado secundario, Europa secundó a Moody's. Amadeu Altafaj, portavoz del comisario europeo de Economía, Olli Rehn, declaró que la aprobación del paquete de reformas que prepara el Gobierno portugués es "fundamental" y que una negativa del Parlamento aumentaría "el riesgo a que persistan las incertidumbres" sobre las finanzas públicas, informa Efe.

Ese riesgo es grande. La oposición portuguesa ya ha mostrado su negativa a respaldar el llamado Programa de Estabilidad y Crecimiento del Gobierno de José Sócrates.

El Ejecutivo portugués gritó ayer socorro. El ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, pidió a los parlamentarios de su país que "tengan sentido de la responsabilidad" y apoyen la batería de cambios o estarán "empujando al país a la ayuda externa", recogía Jornal de Negocios.

La nueva entrega de la crisis de la deuda soberana europea ha perdido un protagonista en esta tercera temporada. La etapa que acabó con el rescate de Grecia y la que forzó el de Irlanda colocaban a Portugal como tercer candidato a pasar por las duras condiciones del Fondo de Rescate diseñado por Europa y, tras él, a España, un país tan grande que era imposible de rescatar sin llevarse por delante al euro. Cada nuevo capítulo de tensión disparaba la rentabilidad exigida al bono español.

España se desmarca

Ayer no ocurrió nada de eso. El bono español pedalea ahora a la rueda de Italia, un país con importantes debilidades pero con tal nivel de ahorro interno que los mercados no pueden presionarlo mucho porque su necesidad de financiación exterior es limitada. El bono español a diez años ha mejorado casi medio punto porcentual en una semana, manteniendo e incluso acortando su distancia respecto al italiano.

Tras las reformas acometidas (laboral, de pensiones), "por fin los mercados se han dado cuenta de que las cajas de ahorros", el último motivo por el que señalaban a este país, "tienen unas necesidades de capital que podrían ser asumidas íntegramente por el Estado sin que ello supusiera más de un 4% o un 5% del PIB. Además, el Gobierno ha abierto vías para que logren ese capital sin ayuda", explica Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas. La situación de Portugal es muy diferente. Ahora el país está "en el filo de la navaja", comenta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.