Domingo, 13 de Enero de 2008

Una nube de periodistas sustituye a las estrellas de Hollywood en la entrega de los Globos de Oro

EFE ·13/01/2008 - 19:53h

EFE - Un empleado del hotel Hilton carga un "globo de oro", previo a la entrega de los premios Globos de Oro en Beverly Hills, California (EEUU).

Una nube de periodistas se ha concentrado en el hotel Beverly Hilton, de Los Ángeles, para asistir a la conferencia de prensa donde se anunciarán en breve los ganadores de los Globos de Oro, que este año no contará con la tradicional aglomeración de estrellas de Hollywood.

El presidente de la asociación, el mexicano Jorge Cámara, desvelará a partir de la 01,00 (GMT) el nombre de los mejores de la industria cinematográfica de 2007, en un evento que, por primera vez, no contará con una gala debido a la huelga de guionistas.

Ni focos, ni coches de lujo, ni vestidos de alta costura se han dejado ver hasta ahora por el célebre enclave de Beverly Hills donde, en esta ocasión, no se ha necesitado ninguna alfombra roja para recibir a los nominados de los galardones que entrega la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood.

Los guionistas de cine y televisión, que llevan en huelga desde el pasado noviembre para pedir mejoras salariales, consiguieron que la asociación de prensa cancelara la ceremonia de entrega después de asegurar que la boicotearían y de conseguir el apoyo del sindicato de actores.

Los piquetes que prometieron entonces se quedaron hoy en casa, ya que los huelguistas apreciaron la decisión de los organizadores de los Globos de Oro de sustituir la ceremonia por una lectura de los ganadores en rueda de prensa.

A las puertas del Beverly Hilton, sin embargo, se ha congregado una docena de personas que exigen el fin de la huelga para, según dicen en sus pancartas, "poder volver al trabajo con normalidad".

Se trata de los miembros del sindicato IATSE, que une a profesionales de los escenarios, los estudios cinematográficos y otras actividades relacionadas con la producción de películas y programas televisivos, pero del que no dependen los guionistas.

Con pancartas en las que piden que se retomen las negociaciones entre los estudios y los escritores y en un ambiente casi festivo, estos trabajadores protagonizan lo más parecido a las protestas laborales que se esperaban, en el que iba a ser uno de los fines de semana más glamurosos de la meca del cine.