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Miércoles, 16 de Marzo de 2011

¿Qué consecuencias tendrán japoneses que viven cerca reactores?

Reuters ·16/03/2011 - 18:58h

Por Brendan Borrell

Mientras que el Gobierno de Japón intenta controlar la crisis en la planta nuclear Daiichi, de Fukushima, la población está cada vez más preocupada por los potenciales riesgos para la salud de la exposición a la radiación.

La Organización Mundial de la Salud dijo que el riesgo de salud pública para Japón es "mínimo". El primer ministro japonés, Naoto Kan, afirmó por su parte: "Esto es muy distinto al accidente de Chernobyl".

Aun así, el incidente nuclear de 1986 es el más reciente y el mejor estudiado por su impacto poblacional. Para conocer los riesgos futuros que podría enfrentar la salud de los japoneses, Reuters Health conversó con los científicos que estudiaron la explosión de Chernobyl.

A diferencia de lo ocurrido allí, la radiactividad en Fukushima sigue principalmente contenida en el reactor.

Fukushima está en el nivel 4 de una escala de 7 para calificar los incidentes nucleares, por debajo de Three Mile Island, en 1979, que llegó a un nivel 5 sin causar muertes ni aumentar la incidencia del cáncer en la región. La tragedia de Chernobyl fue de nivel 7.

Luego de la explosión de Chernobyl, las personas expuestas a la radiactividad desarrollaron altas tasas de cáncer de tiroides porque la glándula concentra el yodo radiactivo, explicó la doctora Virginia LiVolsi, patóloga quirúrgica de la University of Pennsylvania en Filadelfia, y miembro del Panel Revisor de Patología del Banco de Tejidos de Chernobyl.

Un estudio estimó que la exposición a la radiación aumentaría un 80 por ciento la cantidad de casos de cáncer de tiroides, que es poco frecuente, en Bielorrusia en 50 años.

La mayoría de los científicos atribuye el riesgo extra no a la exposición del aire, sino al hecho de que las personas siguen bebiendo leche obtenida de áreas contaminadas.

La población de Japón está más protegida por el alto nivel de yodo en su alimentación; además, las autoridades distribuyeron píldoras de yoduro de potasio que reducen la captación del yodo radiactivo en el aire.

Aunque los japoneses puedan evitar un incidente mayor, la población seguiría sufriendo la ventilación periódica de vapor radiactivo, que duraría meses.

Los expertos desconocen los riesgos que tendría esa medida, pero una cantidad creciente de pruebas demuestra que la exposición de largo plazo a bajos niveles de radiación en el aire, el agua y los alimentos genera algunos riesgos.

El estudio sobre Chernobyl reveló que ese tipo de exposición eleva la cantidad de casos de cáncer mamario y de leucemia, de envejecimiento prematuro, de accidente cerebrovascular y de infarto cardíaco.

También pueden crecer las malformaciones congénitas.

Un informe de Naciones Unidas del 2005 indica que no se hallaron evidencias de un aumento de esos defectos en Chernobyl. Pero, en el 2010, el doctor Wladimir Wertelecki, de la University of Southern Alabama, publicó que la tasa normal de defectos como la espina bífida y de siameses se duplicó y triplicó en las regiones afectadas.

Aun así, revisiones y estudios oficiales les restaron fuerza a esos riesgos.

"Aún no existen pruebas sólidas de una clara relación entre las enfermedades y la exposición a dosis bajas de radiación. Quizás, estudios observacionales más prolongados nos ayudarían a conocer mejor ese problema", dijo Vladimir Saenko, epidemiólogo de la Universidad de Nagasaki en Japón.