Miércoles, 3 de Octubre de 2007

Un imputado niega que formara parte de una red para obtener pérdidas y eludir pagar tributos

Agencia EFE ·03/10/2007 - 13:30h

Agencia EFE - El financiero Antonio Camacho, principal imputado por el caso Gescartera. EFE

El imputado Carlos Ortín Barrón, para quien el fiscal pide 3 años de cárcel, negó hoy que integrara una red de personas a los que se asignaba operaciones con pérdidas para eludir el pago de impuestos en su declaración a Hacienda y que recibiese más de 1 millón de euros en rendimientos desde Gescartera.

En la octava sesión del juicio oral de Gescartera, Ortín Barrón rechazó "tener algo que ver" con la denominada "agrupación Carlos Ortín Barrón" en la que, según el fiscal, el asesor fiscal de la agencia de valores, Agustín Fernández Ameneiro, asignaba beneficios y pérdidas "siguiendo las instrucciones recibidas" por el acusado que declaró hoy en la vista.

Mientras el fiscal mantuvo que las operaciones en que se asignaban pérdidas servían de contrapartida para asignar ganancias a clientes de Gescartera y hacerles así creer que su dinero estaba invertido, Carlos Ortín insistió en que no captó clientes ni recibió dinero de la agencia de valores, pese a que, según los datos facilitados por su secretario, él y los inversores relacionados con él recibieron 177.068.435 pesetas.

Incluso llegó a recordar que Gescartera sólo le generó problemas con Hacienda porque, en 1999, al repasar los ejercicios fiscales de 1994, 1995, 1996, 1997 se le imputaron pérdidas en Gescartera por más de 180 millones de pesetas y desde la Agencia Tributaria le abrieron un acta de inspección, de la que se hizo cargo Antonio Camacho y Julio Rodríguez Gil, a quien apoderó personalmente, después de varias protestas por su parte y la de su asesor fiscal, Pedro Vives.

"Hasta llegué a amenazarles con ir al juzgado de guardia o a la Comisión Nacional del Mercado de Valores" porque -añadió Ortín Barrón- la empresa Link Securities me adjudicaba unas operaciones en bolsa que yo no había hecho como, por ejemplo, una operación intradía de 18.920 acciones de Gas Natural con una minusvalía de 8,6 millones de pesetas o la compraventa de 19.000 acciones de Corporación Financiera Alba con un perjuicio de 6,33 millones de pesetas.

De esta manera, según el fiscal, los saldos de los clientes aumentaban progresivamente a pesar de no haber ganancia real ya que la destinataria de la pérdida era un testaferro o la propia Gescartera, mientras el dinero de los clientes servía para pagar los gastos de esta operativa en la que el resultado final era la inexistencia de títulos en las carteras de los clientes y la disminución de su patrimonio.

En su declaración, el acusado recordó que firmó unos documentos que le dio Gescartera, a través de Julio Rodríguez Gil, en 1999 señalando que había otros clientes que habían invertido y se le habían imputado a él por error, aunque no pudo aportar estas pruebas a la causa.

Carlos Ortín Barrón, que dijo sufrir inspecciones de Hacienda desde 1973 por ser "objeto de deseo" por parte de la Agencia Tributaria, se quejó de que, con Gescartera, "se ha usado" su nombre "no sólo económicamente, empresarialmente y socialmente".

"Han arruinado mi vida" y "ahora estoy aterrado" por lo que pueda venir de las inspecciones de Hacienda de los años 2000 y 2001, "por si sale otro papel que me atribuye pérdidas", pues no tenía ni idea de que formaba parte de esta red porque sólo invirtió en esta compañía 10 millones de pesetas en 1994 y los sacó en 1995.