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Lunes, 14 de Marzo de 2011

Las tropas de Gadafi avanzan sin parar hacia la capital de la revuelta

El Ejército reconquista Briga y los insurgentes se repliegan hacia Bengasi, su gran plaza fuerte en el este de Libia

PÚBLICO ·14/03/2011 - 00:00h

Partidarios de Gadafi alzan sus armas en celebración tras la conquista de Ben Yauad, una de las poblaciones que los rebeldes tuvieron en su poder hasta el sábado. - AP

Para cuando la ONU haya dado luz verde a la zona de exclusión de vuelo sobre Libia con el fin de proteger a los insurgentes y los civiles de la brutalidad de las tropas de Muamar Gadafi, es posible que la revuelta contra el dictador ya haya terminado. A juzgar por el desarrollo del frente de batalla en los últimos días, los insurgentes, mal equipados, poco organizados y cada vez más desmoralizados, no pueden resistir el asalto de las tropas del tirano, que reconquistan una ciudad tras otra.

Tras la captura del puerto de Ras Lanuf el sábado, ayer cayó Briga, una importante ciudad petrolífera, y los soldados y mercenarios deGadafi seguían su avance hacia Ajdabiya, la última plaza importante antes de llegar a Bengasi, la autodenominada capital de la revuelta.

Tras tomar Briga, las fuerzas de Gadafi se dirigen hacia la plaza de Ajdabiya

En el asalto a Briga, a 220 kilómetros de Bengasi, el Ejército empleó la artillería a fondo, aunque al parecer esta vez prescindió de los bombardeos aéreos, según informó la cadena qatarí Al Yazira citando fuentes de los insurgentes. "Briga ha sido limpiada de grupos armados", proclamó una fuente militar en la televisión estatal.

Los informadores en la zona vieron columnas de combatientes saliendo de Briga en dirección de Ajdabiya. "Ya no hay insurrección. El otro día estábamos aún en Ras Lanuf, luego en Briga y pasado mañana ellos estarán en Bengasi", dijo el combatiente Nabeel Tijouri a la agencia Reuters.

La tropas de Gadafi también estrechan el cerco sobre Misrata, la ciudad más importante aún en manos de los rebeldes en el oeste del país.

Cuando estalló la revuelta hace tres semanas, los insurgentes se hicieron rápidamente con gran parte de las ciudades importantes, confinando a Gadafi básicamente a la capital, Trípoli. Pero las tropas del dictador han logrado retomar muchas plazas, empleando una violencia indiscriminada, según los testigos. El asalto a Zuaiya, a 50 kilómetros al oeste de la capital, redujo esta ciudad a escombros.

HRW denuncia la brutal represión de las protestas pacíficas en Trípoli

En Trípoli la represión ha logrado apagar las protestas contra el régimen. "Gadafi y sus fuerzas de seguridad están oprimiendo brutalmente a toda la oposición en Trípoli, incluso protestas pacíficas, con fuerza letal, detenciones arbitrarias y desapariciones", denunció ayer la organización Human Rights Watch. Mientras, la ONG Médicos Sin Fronteras expresó su preocupación por la situación sanitaria en las zonas aún controladas por los insurgentes que se están quedando sin medicinas.

El régimen no esconde sus ganas de venganza contra la oposición. En un mensaje televisivo, el Gobierno libio advirtió ayer que piensa "enterrar" a sus enemigos. "Estamos seguros de nuestra victoria, cueste lo que cueste", concluyó el comun icado.

Ante esta situación, los esfuerzos de la comunidad internacional por lograr el apoyo necesario para imponer una zona de exclusión de vuelo que podría evitar nuevas masacres adquiere cada vez más urgencia. El sábado, la Liga Árabe dio su visto bueno a una intervención y decidió pedir a la ONU que apoye el cierre del espacio aéreo de Libia. Sin embargo, el Consejo de Seguridad ni siquiera ha puesto aún una fecha para unareunión en la que habrá que vencer las resistencias de China y de Rusia a esta medida.

El Gobierno libio critica la petición de la Liga Árabe de una zona de exclusión

En su nuevo rol como principal instigador de castigar a Gadafi, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha prometido acelerar los trámites. El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, ha convocado este lunes a sus colegas del G-8 para hablar de la situación en Libia.

Tanto la OTAN como la Unión Europea decidieron la semana pasada apoyar la imposición de una zona de exclusión aérea sobre el país magrebí, pero dejaron claro que esta misión debería contar con la aprobación de la ONU y de los países árabes. Muchos gobiernos occidentales temen que una intervención militar en Libia, casi inevitable para garantizar la prohibición de vuelos, podría producir rechazo entre mucha gente en el mundo musulmán.

El régimen de Gadafi, por su parte, criticó ayer la decisión de la Liga Árabe, de la cual fue suspendido cuando las tropas del tirano empezaron a bombardear a los insurgentes. La resolución de la Liga "se basa en acusaciones falsas y hechos distorsionados", rezó un comunicado que fue leído en la televisión pública. En cambio, Gadafi dio la bienvenida a una comisión de investigación de la Unión Africana, organización presidida por el presidente guineano Teodoro Obiang, que viajará a Trípoli para mediar en la crisis libia.

Periodistas de la BBC confirman la tortura en Libia

Tres periodistas de la BBC, que pasaron 21 horas detenidos en manos de las fuerzas de Gadafi antes de ser liberados, fueron testigos de escenas de golpes, torturas e intimidación. Un maltrato que en las últimas semanas muchos opositores al déspota libio han denunciado. Uno de ellos, Feras Killani, periodista palestino con pasaporte sirio, afirmó haber visto a cuatro presos que “estaban en muy mal estado”.“Había señales de tortura en sus rostros y sus cuerpos. Uno de ellos dijo que tenía por lo menos dos costillas rotas”. os prisioneros relataron a este periodista que habían sido torturados durante tres días, mientras permanecían con las manos y las piernas esposadas y sin acceso a alimentos. El propio Killani fue golpeado en repetidas ocasiones y varios hombres armados fingieron que iban a ejecutarlo.