Archivo de Público
Lunes, 14 de Marzo de 2011

Los Ángeles vuelve a la Edad de Hielo

Investigadores de EEUU desentierran más de 16.000 fósiles de la última glaciación

ROBERTO ARNAZ ·14/03/2011 - 08:00h

La investigadora Michelle Tabencki muestra un hueso no catalogado de fémur de un ave. Rvan Miller / Page Museum

Antes de que las bandas, los coches de lujo y las estrellas del cine se asentaran en Los Ángeles, en las colinas de Hollywood habitaba una fauna todavía más peligrosa. Aunque cueste creerlo, hace cerca de 30.000 años, las soleadas playas y llanuras de la megaurbe californiana eran un territorio congelado, hogar de mamuts, mastodontes, jaguares gigantes, fieros tigres dientes de sable e incluso una especie de camello pariente directo de las llamas suramericanas. Todos ellos murieron cuando terminó la última Edad de Hielo y sus restos descansaron bajo tierra hasta que, en 2006, a la mano del hombre se le ocurrió la brillante idea de construir un aparcamiento subterráneo en el centro de la ciudad angelina.

Las máquinas excavadoras que participaban en las obras de ampliación Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) descubrieron por casualidad uno de los mayores tesoros arqueológicos de EEUU: 16 depósitos de fósiles, con decenas de miles de restos de plantas y animales de entre 10.000 y 40.000 años de antigüedad, que vivieron en la última glaciación.

El tesoro arqueológico fue descubierto al construir un parking

Los expertos del vecino Page Museum, conocido por sus pozos de alquitrán en los que se han encontrado más de tres millones de fósiles, se pusieron manos a la obra con las tareas de recuperación. El tesoro arqueológico se dividió entonces en 23 enormes contenedores de madera, responsables de que la excavación recibiese el misterioso nombre de Proyecto 23.

Desde entonces se han empleado más de 30.000 horas para desenterrar 16.097 restos fósiles, entre ellos el esqueleto completo con más de 90 huesos de un mamut adolescente, bautizado como Zed. "Uno de los rasgos poco comunes del Proyecto 23 es que hemos encontrado varios esqueletos completos, algo que con anterioridad sólo había sucedido en contadas ocasiones", explica John Harris, comisario jefe del Page Museum.

Clima húmedo

Se ha hallado el esqueleto completo de un mamut adolescente

Según Harris, el afortunado descubrimiento de estos restos "permitirá duplicar nuestra colección de fósiles, además de hacernos una mejor idea de cómo fue la Edad de Hielo en Los Ángeles". De momento, sólo tienen la certeza de que, a diferencia del actual, el Hollywood prehistórico tenía un clima húmedo y era lugar de migración de numerosas especies.

Además del pequeño Zed, los investigadores y voluntarios del Page Museum han encontrado atrapados en el alquitrán los restos de hasta 80 especies de animales y plantas, entre ellos una rama de enebro junípero que se conserva en perfecto estado y de la que las pruebas del carbono afirman que cuenta con más de 29.600 años de antigüedad.

Sin embargo, la tarea de extracción de los restos no es sencilla. Cuando los únicos aliados de los arqueólogos son pequeños instrumentos como un explorador como el que utilizan los dentistas, cinceles, martillos, brochas y un chorrito de disolvente, la tarea de rescate de los fósiles "se convierte en un ejercicio de paciencia", según reconoce Carrie Howard, jefa de campo en la excavación.

Para Howard, su trabajo es como hacer un puzle. "Es necesario identificar qué huesos sacar primero para no romper el resto", reconoce esta licenciada en Antropología de la Universidad de Santa Cruz (California), para la que "encontrar piezas que nadie más ha visto antes" es la verdadera recompensa.

En ocasiones, el premio llega enseguida, pero a veces la recuperación de un fragmento de hueso se puede demorar hasta dos meses, 60 largos días arrodillados sobre pequeñas almohadillas frente a una maraña de fósiles atrapados en chapapote. Una incómoda rutina que los voluntarios que acuden a las instalaciones del Page Museum realizan durante ocho horas y siete días a la semana, y que ya han bautizado como "el yoga del pozo".

"Lo primero es identificar la parte que estamos desenterrando para compararla con los restos que tenemos en la colección y descubrir a qué especie pertenece", explica la voluntaria Michelle Tabencki, mientras se afana en pescar un pequeño hueso del alquitrán. De momento, Tabencki y sus compañeros ya han rescatado los restos arqueológicos de cinco de las cajas del Proyecto 23 aunque, según advierten, la investigación no ha hecho más que comenzar: "Aún tenemos décadas de trabajo por delante entre la excavación, la limpieza, la identificación y la catalogación de todos los fósiles".