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Domingo, 13 de Marzo de 2011

El Papa se confiesa "fuertemente impresionado" por la catástrofe de Japón

EFE ·13/03/2011 - 12:44h

EFE - El papa Benedicto XVI en la basílica de Santa Sabina, en Roma (Italia). EFE/Archivo

El papa Benedicto XVI confesó hoy sentirse "fuertemente impresionado" por el terremoto y el posterior tsunami que azotaron el pasado viernes el este de Japón y expresó su "cercanía espiritual" con el pueblo japonés.

Durante el rezo del Ángelus dominical desde la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa volvió a transmitir un mensaje de apoyo a quienes trabajan en las tareas de rescate y asistencia en Japón, en la línea del enviado el pasado viernes a través de un telegrama a la Conferencia Episcopal japonesa.

"Las imágenes del trágico terremoto y del posterior tsunami en Japón nos han dejado a todos fuertemente impresionados. Deseo renovar mi cercanía espiritual a la querida población de ese país, que con dignidad y valentía está afrontando las consecuencias de tal calamidad", dijo Benedicto XVI.

"Rezo por las víctimas y por sus familiares, y por todos aquellos que sufren a causa de tremendos sucesos. Animo a quienes, con encomiable disposición, están trabajando para llevar ayuda. Permanezcamos juntos en el rezo. El Señor está con nosotros", agregó.

En este primer domingo de la Cuaresma, en el que el Papa comienza una semana de ejercicios espirituales que se prolongará hasta el próximo sábado, el Pontífice quiso dedicar el rezo del Ángelus al tema del pecado, cuyo sentido, señaló, sólo "se adquiere redescubriendo el sentido de Dios".

"Si se elimina a Dios del horizonte del mundo, no se puede hablar de pecado. Como cuando se esconde el sol, desaparecen las sombras", afirmó Benedicto XVI, quien indicó que Dios interviene para oponerse al pecado y salvar al pecador.

"Lo vemos en toda la historia del pueblo hebreo, a partir de la liberación de Egipto. Dios está decidido a liberar a sus hijos de la esclavitud para conducirles a la libertad. Y la esclavitud más grande y más profunda es justamente la del pecado", añadió.

Ya en castellano, el Papa se dirigió a los peregrinos de lengua española presentes bajo la lluvia en la Plaza de San Pedro, en particular a los fieles de las parroquias de San Nicolás de Plasencia y de San Francisco de Sales de Mérida (Extremadura), así como a un grupo de ucranianos llegados desde España.