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Sábado, 12 de Marzo de 2011

Unas 55.000 personas abandonaron el litoral de Filipinas por aviso de tsusami

EFE ·12/03/2011 - 08:30h

EFE - Botes pesqueros son vistos hoy, sábado 12 de marzo de 2011, después de haber sido averiados por el terremoto de este viernes en Oarai, prefectura Ibaraki (Japón).

La alarma de tsunami declarada ayer a lo largo de la costa este de Filipinas tras el seísmo de 8,9 grados en la escala abierta de Richter, causó el desplazamiento de unas 55.300 personas a centros temporales de acogida, indicaron hoy las autoridades.

El Gobierno de Filipinas ordenó evacuar las aldeas de las zonas costeras después de el Centro de Alertas de Tsunami del Pacífico, avisó de que existía el riesgo de que una ola gigante golpeara el litoral.

La olas que alcanzaron el noreste de Filipinas unas seis horas después del fuerte terremoto que sacudió el noreste de Japón fueron de un metro de altura y no causaron daños, de acuerdo al instituto nacional de sismología y las autoridades.

El director del Centro para la Reducción de Riesgos por Desastres Naturales, Benito Ramos, dijo a la prensa que los desplazados regresaron hoy a sus respectivas aldeas.

En Indonesia, el tsunami destrozó varias casas en el norte de la provincia oriental de Papúa aunque no hubo víctimas, informó el periódico The Jakarta Post.

Varios vecinos de Tobati se refugiaron en una iglesia situada en una colina desde donde vieron cómo las olas golpeaban diversas viviendas.

"Vimos como el mar subía y bajaba tres veces y cómo dañó casas y el puente del pueblo", dijo el secretario de la congregación de la iglesia, Marcelino Hababuk.

Según Hababuk, el tsunami destruyó todas las casas de la aldea vecina de Enggros.

En otras zonas del Pacífico, donde ayer la Cruz Roja advirtió que la ola gigante podría ser más alta que varias islas, el tsunami cruzó sin que se informara de daños importantes.

En la islas Marquesas, en la Polinesia francesa, en el Pacífico Sur, algunas casas se inundaron a pesar de que las olas fueron de apenas un metro cuando inicialmente se había previsto que fueran de tres.

En Nueva Zelanda se esperaban olas de un metro y las autoridades habían advertido a la población de que permaneciera alejada de las playas, donde, no obstante, se concentraron curiosos para ver el fenómeno.

El director de operaciones de defensa civil, David Coetzee, dijo a la prensa local que la primera oleada "ha sido bastante insignificante e incluso difícil de apreciar a simple vista".

No se informó tampoco de ningún daño en Samoa, Tonga, Fiyi o las islas Marianas.