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Jueves, 10 de Marzo de 2011

Estudios más influyentes pierden de vista conflictos económicos

Reuters ·10/03/2011 - 20:22h

Por Frederik Joelving

Los científicos que revisan una gran cantidad de ensayos clínicos para publicar en las revistas médicas suelen perder de vista los conflictos económicos que sesgarían las pruebas que analizan, de acuerdo a un nuevo estudio.

Eso es algo más que un problema académico porque las revisiones son consideradas las evidencias más sólidas que puede producir la ciencia médica, según los expertos.

"Influye cómo la toma de decisión de los médicos y cómo los paneles de expertos elaboran las guías de tratamiento", dijo Brett D. Thombs, de McGill University y de Jewish General Hospital, Montreal, y cuyos resultados fueron publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA).

Con su equipo, halló que de 29 revisiones o metaanálisis de ensayos clínicos de fármacos publicados en revistas prestigiosas como JAMA y The Lancet, sólo 2 incluían el origen de los fondos para realizar la revisión.

Y ninguna revisión mencionaba si los autores de los ensayos originales habían recibido dinero de la industria farmacológica.

Esas relaciones económicas están asociadas con la tendencia a "inflar" los beneficios de los nuevos fármacos y a reducir los riesgos, precisó Thombs.

Por ejemplo, según un informe del 2008, la mitad de los ensayos con antidepresivos remitidos a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, que aprueba los nuevos fármacos, obtuvo una revisión positiva de la agencia.

En cambio, en la literatura médica, más del 90 por ciento de los ensayos favorecían a esos fármacos porque la mayoría con resultados desfavorables nunca habían sido publicados.

Para detectar sesgos potenciales, muchas revistas médicas están exigiendo que los autores declaren quién financió el estudio y todo conflicto de interés, como la realización de consultorías pagas para la industria.

El equipo halló que más de dos tercios de los ensayos farmacológicos originales incluidos en las 29 revisiones analizadas habían sido financiados por la industria. Sólo 318 de los 509 ensayos revisados habían incluido información sobre posibles conflictos de interés.

Pero, la mayoría de las veces, esas declaraciones se pasaban por alto en las revisiones.

"Observamos una brecha entre esos dos niveles", dijo Michelle Roseman, estudiante de McGill que participó del estudio.

Cuando el equipo contactó a los revisores, la mayoría admitió que ni siquiera se había ocupado del asunto.

"Hay un punto ciego", dijo la doctora Cynthia Mulrow, secretaria de International Committee of Medical Journal Editors, que publicó las guías para declarar conflictos de intereses en las revistas médicas.

"Los revisores que resumen pruebas deben pensar en el conflicto de interés y evaluarlo como algo que podría haber sesgado los resultados originales", añadió.

Mulrow, que también participa en la redacción de las guías para informar revisiones de estudios, comentó que no existen recomendaciones sobre la información de los conflictos económicos en los estudios originales, pero con sus colegas tomará en cuenta este hallazgo para futuras actualizaciones de las guías.

FUENTE: JAMA/Journal of the American Medical Association, online 8 de marzo del 2011.