Domingo, 13 de Enero de 2008

La huelga de trabajadores de Aerolíneas Argentinas deja en Buenos Aires a cientos de españoles

·13/01/2008 - 16:31h

La huelga de trabajadores de Aerolíneas Argentinas está causando estragos en el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, por la reprogramación de todos los vuelos al extranjero y, como consecuencia, cientos de españoles que pretendían volver de sus vacaciones están retenidos a la espera de que salga su vuelo.

Tras dos días de disturbios y protestas de los pasajeros, la empresa de bandera argentina, pero controlada por el grupo español Marsans, definió un organigrama alternativo para permitir la salida de 14 aviones retrasados desde el viernes, cuando se iniciaron las reclamaciones por mejores salarios y condiciones laborales.

Sin embargo, tal y como relata la agencia Reuters, se podían observar viajeros formando largas filas para hacer los controles de embarque bajo la férrea vigilancia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), tras los destrozos materiales en oficinas de la aerolínea que causaron personas enardecidas el sábado. "Hemos dormido en el suelo, estamos casi sin comer y sin respuesta por parte de Aerolíneas (Argentinas). No sabemos cuándo viajaremos", dijo una mujer a la prensa.

El conflicto se desató por los trabajadores de rampas y maleteros que prestan servicios para Aerolíneas Argentinas al reclamar un aumento salarial, pero el panorama se agravó cuando un personal de control de pasajes fue agredido verbalmente por un viajero. Estos últimos trabajadores, afiliados en el gremio de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), decidieron retirarse de sus lugares, lo que desató un caos que afectó a unos 5.000 pasajeros.

Algunos pasajeros presentaron denuncias penales contra Aerolíneas Argentinas, después de que muchos debieron pasar dos noches en el aeropuerto de Ezeiza, ubicado a unos 30 kilómetros al sur de Buenos Aires. La compañía no hizo pública ninguna declaración, ni por los retrasos en sus vuelos ni por los incidentes con los pasajeros.

A medida que se retrasaban las partidas de los vuelos reprogramados, la mayoría a Latinoamérica y en especial a Brasil, México y Chile, los problemas se sumaban a las salidas previstas normalmente para el domingo. "Mi vuelo a Santiago (de Chile) ya tuvo dos reprogramaciones, pero no se cumplieron. Hemos sido maltratados", protestaba un hombre ante los micrófonos de periodistas.

Las dificultades en Ezeiza no afectaban a los vuelos internos de Aerolíneas, que tiene el control casi total del mercado.