Archivo de Público
Jueves, 10 de Marzo de 2011

Vigas descomunales y pajitas invisibles

·10/03/2011 - 12:18h

Un ERE, dos ERE, tres ERE, cuatro ERE... y así hasta 70. Un voto, dos votos, tres votos, cuatro votos... y así hasta 119. La picajosa portavoz del Partido Popular en el Parlamento andaluz, Esperanza Oña, tiene vista de águila para ver el falso ERE en el ojo ajeno, pero anda corta de vista para distinguir al falso votante en el ojo propio. El PP sostiene que los 70 prejubilados fraudulentos acogidos a ERE financiados por la Junta son una viga en el ojo socialista de la cual, en opinión del redicho González Pons, habría que colgar a media Ejecutiva del PSOE. El mismo PP opina, sin embargo, que los 119 votantes fraudulentos con que sus dirigentes locales engordaron de un día para otro el censo electoral de Lanjarón no alcanzan ni de lejos la envergadura de una pajita a la que con propiedad quepa llamar pajita. De hecho, Oña consideró ayer "sectaria" la pregunta que le formularon sobre la dichosa pajita.

Pagar prejubilaciones a tipos que nunca trabajaron en las empresas en crisis salvadas por la Junta es algo más que un feo escándalo político: es una vergüenza y un deshonor de los que el PSOE andaluz tardará mucho tiempo en recuperarse y por los que habrá de pagar un alto precio. Porque es seguro que lo pagará, aunque el pobre todavía no sepa en qué moneda lo hará.

Buscarse ciudadanos afines al PP y apuntarlos en el censo para dar el pucherazo en Lanjarón también es un feo escándalo político, pero sin duda menos feo y sin duda menos escándalo que los malditos ERE.

Pero no es ahí donde radica la diferencia crucial entre ambos escándalos: la diferencia está en que a los socialistas les avergüenzan sus falsos ERE, pero los populares no sienten ni frío ni calor ante sus falsos votantes. Por eso la derecha juega siempre con ventaja en materia de escándalos. Parece una cuestión de política, pero en realidad es una cuestión de vergüenza.