Archivo de Público
Jueves, 10 de Marzo de 2011

Vistatriste

La cancelación del mitin en la plaza de toros simboliza la idea de que Zapatero no repetirá como cabeza de cartel

ERNESTO EKAIZER ·10/03/2011 - 08:20h

La decisión de cancelar la función socialista del domingo 3 de abril en la plaza de Toros de Vistalegre abreva en dos fuentes perfectamente comunicadas: la renuncia personal de Zapatero a ser candidato del PSOE en las próximas elecciones generales y, por ello, la concesión a los barones regionales del partido para evitar que la política nacional (acto de Vistalegre) empape o contamine las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo. Si Zapatero, como parece, ya ha decidido, tiene sentido su "flexibilidad", por así decir, y su disposición a desconvocar.

La Comisión Ejecutiva Federal del PSOE se reunió el pasado lunes, 7 de marzo, en la sede de Ferraz. Sus miembros podían haber sido informados de la decisión de cancelar el acto central del lanzamiento de las elecciones del 22-M. Pero nadie les dijo nada de algo que iba a anunciarse sólo 24 horas más tarde.

Se extiende la idea de que el presidente comunicará su futuro antes del 22-M

Hasta ahora, los barones regionales sostenían que las elecciones del 22 de mayo les irían mejor si se despejaba la suerte de Zapatero antes de su celebración, en el buen entendimiento, claro, de que no será candidato, y, además, si la acción del Gobierno central se difuminaba lo más posible. Ahora, la cancelación del acto supone que esa ha pasado a ser la posición oficial del partido y de José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Quizá no sea para tanto? Pues lo es. "Yo diseño la campaña electoral, la planifico para ganar las elecciones", dijo ayer Pepe Blanco. Tenían razón, pues, los barones. Para ganar, dejémonos de actos centrales donde Zapatero sea el protagonista.

Una decisión autónoma

La pregunta que deprime a la cúpula del PSOE sigue en el aire. Tras el 28 de marzo, con el decreto caliente de convocatoria de las elecciones municipales, ¿anunciará Zapatero su decisión? Cada vez más dirigentes socialistas están convencidos de que lo hará antes del 22-M para subrayar el carácter autónomo de su convicción, independiente de los resultados electorales.

Además de las dos reuniones públicas, Zapatero y Bono se han visto en secreto

La caldera del Partido Socialista hierve por dentro. Pepe Bono ya va por su tercera reunión a solas con el presidente Zapatero. ¿Tercera? Sí. La primera tuvo lugar en el Congreso el pasado miércoles, día 16 de febrero. A esa reunión publicitada siguió otra secreta el sábado 19, en la que Zapatero le recibió en el Palacio de la Moncloa. Y ayer, nueva parrafada.

Pero más allá de esta suerte de terapia psicoanalítica colectiva a la que se están sometiendo los dirigentes socialistas, está la cruda realidad. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de febrero es lapidaria: el paro es considerado como el principal problema por el 83,9% de los encuestados y la situación económica es el dolor de cabeza para el 51,6%.

En ciertos sectores del Gobierno, los datos que más irritación han provocado han sido los referidos a la pésima percepción que manifiestan los ciudadanos sobre el funcionamiento de la Administración de Justicia. Y es que el ministro de la materia, Francisco Caamaño, no fue consultado, se asegura, sobre las preguntas que se incluirían acerca de su negociado, en momentos en que la agitación judicial vuelve por sus fueros.

Pero con todo, el desempleo será el gran test de las elecciones de mayo. El dato del paro registrado durante marzo, sin la Semana Santa, será malo. Asimismo, la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre se conocerá el 29 de abril, a menos de un mes de las elecciones municipales, y se puede contar con una subida que superará la tasa del 21%, con cerca de 4,9 millones de parados. Le seguirán, a primeros de mayo, el buen dato del desempleo registrado durante el mes de abril, con una disminución, ayuda de la primavera y la Semana Santa mediante, y el crecimiento del Producto Interior Bruto del primer trimestre. Y a votar.