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Domingo, 6 de Marzo de 2011

Las fuerzas de Gadafi diezman a los rebeldes en el centro de Zauiya

Los combates causan más de 200 muertos en dos días en la ciudad del oeste de Libia, a 50 kilómetros de Trípoli

 

PÚBLICO ·06/03/2011 - 12:00h

Varias personas observan, ayer durante un momento de calma, las destrucciones causadas por los combates en el centro de Zauiya. Ahmed Jadallah / reuters

Poco después de regresar del infierno de las trincheras, el oficial británico e historiador James Edward Edmond escribió: "Las bases de la victoria final [contra Alemania] en el Frente Occidental fueron sentadas por la ofensiva de 1916 en el Somme" (Francia). Era en el occidente de Libia donde parecía jugarse un momento decisivo en el conflicto que opone a las fuerzas del dictador Muamar Gadafi con la insurgencia prodemocracia. La batalla de Zauiya, ciudad a tan sólo 50 kilómetros de Trípoli, la capital aún bajo control del régimen, podría ser como el Somme de la Primera Guerra Mundial, simplemente por ser, hasta ahora, la más sangrienta: al menos 200 personas han muerto y cientos han sido heridas, según fuentes hospitalarias, en dos días de duros combates.

"Entraron en Zauiya a las seis de la mañana con muchas fuerzas, cientos de soldados con tanques. Nuestro pueblo contraatacó, hemos ganado por ahora y los civiles se están concentrando en la plaza", afirmó a la agencia Reuters Yusef Shagan, el portavoz de los rebeldes en Zauiya. Se escuchaban muchos disparos y explosiones en las calles del centro de la ciudad, sobre todo en los alrededores de la plaza de los Mártires, escenario de los combates más duros. Había muchas víctimas entre civiles, rebeldes y soldados, declaró Shagan, aunque no pudo dar una cifra precisa.

"No podemos rescatar a nadie por los bombardeos", protesta un testigo

Las fuerzas de la oposición, que consiguieron avanzar hacia Sirte, la ciudad natal de Gadafi, reiteraron su compromiso de luchar hasta la muerte, un sentido de la resistencia heredado de la colonización italiana (1911-1943), que impuso la pax romana con gran brutalidad. "Gadafi nunca entrará en esta ciudad. Nunca pondrá un pie aquí. La única forma de que entre en la ciudad es cuando estemos todos muertos. Tiene que matarnos a todos para controlar la ciudad", aseguró un rebelde.

Casas bombardeadas

Porque el régimen está dispuesto a hacer pagar muy cara en vidas la sublevación. A media mañana, Zauiya estaba rodeada por fuerzas de Gadafi. "La lucha se ha intensificado y los tanques están disparando contra todo a su paso. Han bombardeado casas. Ahora están disparando contra una mezquita donde se están escondiendo cientos de personas", dijo un vecino de la ciudad asediada por Gadafi. "No podemos rescatar a nadie por los bombardeos", declaró.

El hijo del dictador que estudió en Madrid dirige la represión en Zauiya

Algunos habitantes dijeron que las fuerzas del déspota irrumpieron en edificios residenciales y mataron a vecinos para despejar los tejados para los francotiradores. Los atacantes disponen así de las alturas de los edificios, desde donde hostigan los movimientos de la resistencia e impiden la evacuación de los heridos. Los vecinos afirman que al frente de la represión en Zauiya está Jamís, el hijo de Gadafi que estudió en Madrid y que capitanea ahora una de las milicias más violentas del régimen.

Durante todo el día, los sitiados llamaron a los hombres armados de la ciudad para que acudieran en defensa del reducto de resistencia. El activista Mohamed Qasem dijo a la cadena Al Jazira que las brigadas de seguridad de Gadafi han instalado barreras a unos tres kilómetros del centro de la ciudad, y se reagrupan en los accesos del este y el oeste, por lo que por la tarde de la situación era de incierta calma.

Los centros hospitalarios no daban abasto para atender a los heridos y padecen escasez de alimentos y de medicamentos pues no cuentan con accesos francos para abastecer a la ciudad.

El déspota aún recibe el dinero del petróleo, según The Financial Times'

Los rebeldes aseguraron haber rechazado el último asalto de las brigadas leales a Gadafi, al mando desde Trípoli del general Jueildi al Humaidi, pero han advertido de la inminente llegada de una columna con refuerzos desde Trípoli, que podría terminar con toda resistencia. Al cierre de esta edición era difícil saber quién controlaba la ciudad.

Frente a la confusión sobre la situación en Zauiya, la insurgencia insistió en su avance hacia Sirte, la cuna de la familia Gadafi y de su tribu, y la toma de la ciudad de Ras Lanuf, un importante centro petrolífero. "Vamos a Bin Jawad para atacar Sirte. Bin Jawad es nuestra", aseveró Abdul Rahim Masud, un combatiente rebelde en una columna de camionetas en la carretera. Los rebeldes hicieron sonar por un altavoz el himno nacional monárquico previo al golpe de Gadafi. Aviones de combate del Gobierno y un helicóptero sobrevolaron la zona pero no abrieron fuego, aunque los rebeldes dispararon a los helicópteros con cañones antiaéreos.

Deserción de altos mandos

Tras la derrota de Ras Lanuf, varios mandos militares hasta ahora leales a Gadafi desertaron porque no querían luchar contra las fuerzas rebeldes. Algunos pudieron unirse a ellas, pero otros fueron abatidos por los militares del régimen. De confirmarse el hallazgo en Ras Lanuf de 50 cadáveres uniformados y maniatados, y con impactos de bala, supondría una prueba de la magnitud de las disensiones y sus posibles repercusiones en Sirte, según dijo a la agencia Efe un líder rebelde en Bengasi.

Sin embargo, una de las fuerzas del régimen de Gadafi es el control de los ingresos de las exportaciones de petróleo, a pesar de las sanciones impuestas por las potencias occidentales, informó The Financial Times. Según el diario británico, que cita a directivos de la industria petrolífera, Libia exportó unos 570.000 barriles de crudo por día durante la última semana del mes de febrero y despachó unos 400.000 barriles por día esta semana. Dados los actuales precios del barril de crudo, el valor del petróleo exportado por Libia fue de 770 millones de dólares, que llegan al banco central libio y, potencialmente, al control directo del dictador, según las fuentes de The Times.