Archivo de Público
Miércoles, 2 de Marzo de 2011

La santidad también se alcanza sin rezar a Dios

Aitana Sánchez-Gijón reflexiona sobre la bondad en el tríptico teatral 'Santo'

PAULA CORROTO ·02/03/2011 - 08:20h

Aitana Sánchez-Gijón. MIGUEL G. CASTRO.

En un momento en el que personajes como el dirigente libio Muamar Gadafi bombardea a su pueblo y se convierte en portada en la prensa mundial es hora de reflexionar sobre la ejemplaridad de los buenos. Eso es lo que propone Santo, un tríptico teatral escrito por los dramaturgos Ignacio del Moral, Ignacio García May y ErnestoCaballero, cuyo núcleo de unión reside en la actriz AitanaSánchez-Gijón. Su estreno está previsto para mañana en la sala pequeña del teatro Españolde Madrid.

"La obra es una mezcla entre Borges y Murakami. Reflexiona sobre los conflictos morales eternos, como si es lícito cometer un crimen para salvar vidas inocentes", explicó ayer la actriz sobre la obra con la que vuelve al teatro tras protagonizar Un dios salvaje.

En este montaje sencillo, hecho para un público reducido, Sánchez-Gijón interpreta a tres personajes que quieren hacer el bien: dos monjas y una contrabandista. Los tres buscan su propio camino hacia la santidad. "Son mujeres poderosas, muy fuertes. En realidad, van a la búsqueda del conocimiento", señaló la actriz.

Buenismo espeluznante

La protagonista de la parte escrita por Ernesto Caballero es Edith Stein, una mujer judía que se convirtió al catolicismo, murió en el campo de concentración de Auschwitz y que después se convirtió en Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Para Sánchez-Gijón, este personaje "homenajea a la Juana de Arco de Honegger", por su fuerza, por ese afán por llegar a la verdad y porque "la bondad también puede ser algo espeluznante".

Caballero se centró en Stein por su necesidad de buscar algo diferente a la verdad que le prometía su religión judía. "No quiso conformarse y atravesó hasta por un periodo de agnosticismo", reveló el dramaturgo.

Santo entronca con la religión, pero, eso sí, tanto la actriz como los autores se han alejado de todo punto eclesiástico. "Es una experiencia mística", dijo Caballero. La trascendencia del arte.